Sonrisas de Berta; lágrimas de Mercedes

Ángel Cruz
Redacción de AS
Actualizado a

Lo más espectacular de la primera jornada de los Campeonatos de España de Málaga fueron los 5.000 metros, pero me vais a permitir que me fije, antes que nada, en las situaciones totalmente distintas que han pasado Berta Castells y Mercedes Chilla, aunque con el mismo resultado de un nuevo título nacional para cada una de las lanzadoras. A Berta le tocaron las sonrisas; a Mercedes las lágrimas.

La catalana batió su propio récord español y consiguió una serie impresionante, la mejor de su vida, con cuatro tiros, los cuatro primeros, más allá de los 69 metros: 69,53, 69,11, 69,24 y 69,18. Luego remató con 67,90 y 68,52, que tampoco está nada mal. En cinco de sus seis ensayos tiró más allá del récord de los Campeonatos, que ella misma tenía en 68,10. Su plusmarca anterior era de 69,36, desde el 30 de mayo de 2010, en la localidad portuguesa de Vila-Real de Santo Antonio. Ya es historia.

Berta, y otras muchas chicas, desmiente esa tontería que tantas y tantas veces se cita para ocultar fracasos o malas gestiones: que las jóvenes de hoy en día no saben sufrir, que no se esfuerzan, que son acomodaticias, más las chicas que los chicos. Todo esto me parecen zarandajas machistas. Berta (y otras muchas chicas, repito) saben divertirse, saben vivir la vida, pero también saben sufrir, con horas y más horas de trabajo con las pesas, de técnica de lanzamiento... Una vida dura, pero todo se olvida (Berta lo contaría mucho mejor que yo, por supuesto), cuando disfrutas comprobando que el artefacto vuela como si no quisiera caer, que se enciende el marcador y ves que has prolongado un poco más tu récord español... Sonrisas. 

Lo mismo que digo de Berta se puede decir de la andaluza Mercedes Chilla. También fue campeona, pero no sonrió, sino que lloró. Estaba literalmente coja, lanzaba de brazo, porque las piernas le martirizaban. Pero no se retiraba, aunque ya tiene mínima para los Mundiales de Daegu. Al llegar a la última ronda era segunda tras su compañera del Valencia Terra i Mar Nora Aida Bicet, de origen cubano, con marcas respectivas de 58,51 y 56,71.

Todo parecía listo para sentencia, pero Mercedes llegó a 60,91 en su último ensayo, y se puso primera, muy cerca del récord de los Campeonatos (61,04, que le pertenece). Contraatacó Bicet con 59,86, su mejor marca de la tarde, pero insuficiente. Mercedes era campeona, y lloraba amargamente mientras todas sus rivales, una tras otra, la felicitaban. 

Desconozco por qué Chilla no se retiró y no soy yo quién para darle consejos, pero quizá debería haber pensado en que dentro de unas semanas tiene una cita muy importante en Daegu y que debería conservar la salud. Ayer se machacó. La cabeza me decía que había que pedirle a gritos que abandonase la pista, que se fuera a los médicos, al fisio, a su casa... Pero mi corazón le agradece la lucha tenaz que nos ofreció. Digna de una campeona.

Y lo demás, ya a vuelapluma. Me entusiasmó la carrera de 5.000, con una vuelta final difícil de olvidar, y con una última recta que parecía de 100 metros, permitídme la exageración. Y como detrás de cada gran atleta hay un gran entrenador (o delante, quizá) hay que recordar que Jesús se prepara con Dionisio Alonso, un técnico preparado e íntegro, de esos a los que hay que ayudar incondicionalmente. Como a tantos otros, claro, porque nuestro país tiene espléndidos entrenadores, alérgicos a los atajos y enamorados del trabajo. Y deseosos de aportar lo que saben, que es una barbaridad.

Ayer me gustaron mucho Ángel David Rodríguez en 100, en una de las mejores carreras que le he visto en un Nacional; Miguel Ángel Sancho en altura, atleta que sigo hace años; Anna Pinero en pértiga, representante del nuevo atletismo español, y Julia Takacs en 10.000 metros marcha, que, con un clima pegajoso y desagradable, no tuvo piedad de María Vasco... de la que espero mucho, mucho, en Daegu.

Noticias relacionadas

Y claro, la mala noticia fue la lesión de Natalia Rodríguez antes de la final de los 1.500 metros. Un esguince fuerte y doloroso, que espero no le impida acudir a Daegu, porque nos debe un título mundial, el que le arrebataron en Berlín 2009. Los que me seguís ya sabéis que pienso que su descalificación no fue un acto de justicia.

Y hoy, pruebas con mucho gancho. En hombres, los 800, los 1.500 (va a arder la pista), 3.000 metros obstáculos, 110 metros vallas (Jackson y Vivancos no tienen mínimas); disco (Casañas lanzó ayer en Londres y hoy estará en Málaga, intentando romper la racha victoriosa, en los Nacionales, de Mario Pestano); la marcha, con Paquillo y García Bragado, que en Daegu competirá por décima vez en los Mundiales, récord total... Y en mujeres, Nuria en 800; Loli Checa en 5.000; Beitia en altura (contra la italiana Di Martino)... Para disfrutar.