Mourinho como cambio en una línea histórica

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
Actualizado a
Mourinho como cambio en una línea histórica

Desde que mi memoria futbolística alcanza, los distintos periodos del Barça han ido quedando ligados al nombre de sus correspondientes entrenadores. Los del Madrid, no. Era una de las muchas diferencias entre estos dos clubes. El primer Barça del que tuve noticia pasó a la memoria como el Barça de Helenio Herrera. Un gran equipo, con Ramallets y cinco catalanes más para la defensa y la media y una pléyade de estrellas en la delantera. Entre ellas algún catalán más, como Tejada, pero casi todos importados: Kubala, Kocsis, Czibor, Eulogio Martínez, Evaristo, Villaverde… Y un gallego, el gran Luis Suárez. Luego fuimos viendo sucesivamente el Barça de Vic Buckingham, el de Rinus Michels, el de Venables, el de Cruyff (entrenador), el de Van Gaal (dos veces) el de Rijkaard… Alguno me dejo por el camino seguramente, pero ya me entienden por dónde voy. Y otros no duraron tanto ni dejaron tanta huella, aunque fueran tan connotados como Luis o como Menotti. Este Barça de hoy, el Barça de la cantera, del Mini Estadi y de los campeones del mundo será, con seguridad, recordado como el Barça de Guardiola. Legítimamente.

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Pero al Madrid le habíamos conocido siempre por sus jugadores. El contemporáneo al de Helenio Herrera era el Madrid ‘de Di Stéfano’. A este le sucedió el Madrid ‘ye-yé’, ese de todo españoles que ganó la sexta Copa de Europa, recordado por ese nombre a despecho de su creador, Miguel Muñoz, un entrenador que estuvo trece años en el puesto. Bastó un buen reportaje periodístico para que aquel equipo quedara bautizado con un nombre que le asocia a sus jugadores. (Eran los Pirri, De Felipe, Velázquez, Amancio, Serena, Grosso, Betancort…). Luego hemos tenido un Madrid ‘de los Garcías’, un Madrid ‘de la Quinta del Buitre’, un Madrid ‘de la Quinta de los Ferarris’ un Madrid Galáctico… Sólo un hombre podría haber roto hasta ahora esa línea, Capello, cuya fuerte personalidad marcó los dos periodos en que estuvo. En ambos ganó la Liga, pero las dos presencias se redujeron a un año, y espaciadas.

Así que ahora el Madrid se enfrenta a un hecho nuevo. La personalidad de este entrenador marcará una época, que supongo larga y fructífera. Desde luego, éste será recordado como el Madrid de Mourinho. Y por primera vez, contra lo que le sucedió a Capello, que en sus dos ocasiones fue repelido por el club como un cuerpo extraño (a pesar de ganar sendas ligas, hay que insistir) el Madrid se encuentra feliz con la idea de fijar el liderazgo en el banquillo. Está feliz la presidencia, está feliz la directiva, está feliz sobre todo la afición. Mourinho marcará este periodo, decía. Lo interesante será que el Madrid reconstruya club al compás del trabajo de Mourinho. El Madrid se vació con la salida de Del Bosque y de su gente, y la inestabilidad posterior no ha contribuido a una reconstrucción sólida. Lo que el Madrid necesita es que cuando se vaya Mourinho, que será algún día, quede algo. Como quedó en el Barça cuando salió Cruyff, cosa que no había ocurrido hasta entonces, con todos los anteriores.