Los goles de Benzema aplacan a Mou

En el fútbol no hay enfermedad que no curen los goles. Eso pensaba anoche cuando veía al Madrid retirarse al descanso con cuatro ya en la buchaca y la eliminatoria prácticamente resuelta cuando sólo se había consumido una cuarta parte de ella. Al Levante se le hizo grande el Bernabéu y escurridizo su suelo, y el melancólico Benzema se vino arriba como un toro bravo. Marcó un primer gol espléndido, con robo de balón, bicicleta y remate preciso. Otro más sencillo, en uno de tantos desbordes del Madrid y, todavía antes del descanso, se permitió ponerle en bandeja un gol a Cristiano, que siempre los agradece.
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Esa actuación de Benzema, que aún marcaría un tercero antes de marcharse entre ovaciones, incide de lleno en la desavenencia que Mourinho tiene con el club, léase el eje Florentino-Valdano. Quiere otro nueve porque no se fía de Benzema y en pleno estallido de la bronca este marca tres goles, como ante el Auxerre. ¿Cambiará de criterio Mourinho, o pensará aquello de 'en las cuestas arriba quiero mi burro, que las cuestas abajo bien me las subo'? Porque esos seis goles han llegado en partidos fáciles. En todo caso, lo de anoche no le va a ayudar en su demanda. Le insistirán en que apoye a Benzema.
Además, Morata lució preciosas maneras en el rato que jugó, en el que rozó dos veces el gol. En la segunda, su jugadón provocó un paradón de Munúa, cuyo rechace aprovechó Pedro León. Fue el octavo. Por el camino hubo tres de Cristiano, que ya eleva su cuenta personal de la temporada a 25 goles, 27 si se cuentan los dos de Portugal. En fin, noche plena y feliz para el madridismo, que aplaudió galopadas y goles e hizo la ola. Luego, todos cruzamos los dedos ante la inminente rueda de prensa. Pero Mou, como el personaje de Cervantes, caló el chapeo, requirió la espada, miró al soslayo, fuese, y no hubo nada.



