Con el Madrid nadie se reserva

El
Madrid ya está por las alturas de
Hago
esta coletilla previa y aclaratoria porque con el Barça la medicina es otra.
Aprecio mucho a Preciado (y no es un facilón juego de palabras), pero no he
terminado de entender lo que hizo en el Camp Nou. Reservar a ocho titulares
ante el Barça pese a que éste estaba diezmado por la baja de Messi, me pareció
una concesión al enemigo inexplicable. Comprendo que jugando sábado,
miércoles, sábado, cambies dos o tres ruedas del coche. Pero repetir con solo
tres titulares respecto de los que habían plantado cara al Athletic en El
Molinón cuatro días antes suena a asumir ante el rival que das por perdido el
partido y que te conformas con un honroso 1-0 para decir que te vuelves a casa
sin una goleada. Impropio de un club histórico como el Sporting, que estuvo a
finales de los 70 disputando al Madrid
La propaganda ha conseguido que lo que vende es plantarle cara al Madrid de ese ‘chuleta’ llamado Ronaldo y ganarle a toda costa. Como sea. Sin embargo, a los técnicos rivales, salvo el gran Boquerón Esteban y su magnífico Hércules, parece que les va mejor firmando una derrota honrosa de antemano y luego fundirse en un abrazo emocionado con el ‘amic’ Guardiola para decir que todos somos estupendos y que visca el Barça. Ese no es el camino para asegurar una competición sana, limpia y saludable. El fútbol vive de la valentía de aquellos que no creen en los imposibles. Benditos sean los Hércules y los Esteban que sí creen en la posibilidad de ganarle a cualquiera en un duelo a noventa minutos. El fútbol es para los valientes y para los que luchan para que se cumplan sus sueños. Mi amigo Preciado sabrá entender mi crítica porque él es un tío excepcional y un romántico del fútbol. Seguro que sólo fue una mala noche…