Raúl, jamás te olvidaremos

Tomás Roncero
Nació en Villarrubia de los Ojos en 1965. Subdirector de AS, colaborador del Carrusel y El Larguero y tertuliano de El Chiringuito. Cubrió los Juegos de Barcelona 92 y Atlanta 96, y los Mundiales de Italia 90, EE UU 94 y Francia 98. Autor de cuatro libros: Quinta del Buitre, El Gran Partido, Hala Madrid y Eso no estaba en mi libro del Real Madrid.
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He dejado que transcurrieran unas horas para serenar los ánimos y calmar mi resquebrajado corazón antes de actualizar mi blog. Pero no hay manera. La herida provocada por la marcha de Raúl es más profunda de lo que nunca imaginé. Los futbolistas que adquieren la condición de leyenda viva tienen ese problema: no te los imaginas jugando con otra camiseta. Pero el gran capitán es un tipo recto, serio y con palabra. Él adoptó hace meses una decisión de las que ya les habló AS en su portada del 19 de marzo, y nada ni nadie (ni siquiera Mourinho) le han hecho recapacitar y cambiar de idea.

Aunque me duela, en parte le entiendo. Raúl es un ganador genético, un tipo nacido para competir de manera fanática. Él se resistía a ser un segundo ayudante encubierto de Mourinho, destinado a jugar los minutos de la basura y a pasarse todos los partidos dando ánimos a los compañeros desde el banquillo. Si fuera un comodón se habría quedado, habría hecho migas con Mou y tendría consumado el master para ser el entrenador del Madrid a medio plazo, su otro gran sueño.

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Pero Raúl juega en otra ‘Liga’. La de los superdotados. Ahora se ha empeñado en ser grande en la Bundesliga y seguro que lo consigue. Los 61.000 aficionados del Veltins Arena se han convertido en nuevos fieles irreductibles a la Iglesia Rauliana de la que estoy orgulloso de formar parte. Si en Alemania han valorado la llegada de Raúl como un acontecimiento casi de Estado, significa que el impacto futbolístico y mediático que genera Raúl sigue intacto por más que aquí lleven años buscándole la fecha de caducidad. De acabado, nada.

En el fondo, el 7 dio la clave en su despedida: “Si me hubiese quedado habría jugado, y mucho”. Conociendo a Mourinho y conociendo a Raúl eso estaba cantado que sería así. Pero Raúl ha dado un paso atrás y no ha querido ser un problema para nadie. Ha sacrificado su madridismo sincero y honesto, ha renunciado a una despedida de blanco a lo grande y se ha reunido con su mujer y sus cinco hijos para hacer el petate e iniciar una nueva aventura en su vida. Eso es de valientes. Lo que es Raúl. Un tipo que ya es un mito. El Bernabéu le espera con los brazos abiertos. En cinco años será el nuevo Guardiola. Pero de blanco. Eternamente fieles, capitán.

Raúl, jamás te olvidaremos