Me resulta grotesco que al Madrid le echasen de la Champions, entre otras
cuestiones puramente futbolísticas, porque los sesudos analistas dedujeron que
el entorno mediático y del propio club pecaron de soberbia y prepotencia
en los días previos a la llegada del Lyon. Que si al Madrid le está bien
empleado por menospreciar al rival, que si estos galácticos se creen unas
‘donnas’, que si es un capítulo más de la chulería de la caverna mediática
españolista… Tonterías de todo pelaje que el madridismo aguantó estoicamente
tras la dolorosa y frustrante eliminación en ese cruce de octavos que es más
peligroso que un banco de arenas movedizas en plena selva del Amazonas. Digo
todo esto porque resulta que los humildes, los sencillos, los entrañables
amigos de UNICEF, los que no pecan, los impolutos, los don perfectos, eliminan
al poderosísimo Stuttgart (9º en la Bundesliga) y resulta que el Camp Nou se pone
entero a cantar a coro: “Sí, sí, sí, nos vamos a Madrid” o “Madrid se
quema, se quema Madrid…”. En las portadas de los diarios catalanes se atreven a
pedir un emparejamiento con el Lyon y todos hablan de las entradas que ya hay
que ir comprando para la final del 22 de mayo en el Bernabéu.
Curioso el asunto. ¿Acaso no es prepotencia, soberbia y falta de respeto absoluto hacia
una ciudad y una afición ejemplares como Madrid y la del Madrid cantar en tono
despectivo hacia ellos y dando por hecha la clasificación para la final del
22-M? ¿Acaso no es prepotencia y soberbia dar por eliminados a los posibles
rivales en cuartos y en semifinales como si la Champions la jugasen los
equipos que el Barça suele encontrarse cada año en la Copa de Cataluña? ¿Acaso no
es soberbia y prepotencia pedir como rival al Lyon con la falta de respeto y de
tacto que se demuestra hacia el equipo francés? ¿Acaso no es soberbia y
prepotencia celebrar la eliminación del Madrid como si fuese propia y presumir
de que esa noche se agotaron los cohetes en Barcelona? Señores, ya vale de ser
hipócritas. El madridismo está callado y aguantando el tirón porque le avala
una historia interminable. Y por más que provoquen, si llegan a la final de la Champions, pues que
lleguen. Y si la ganan, seguirán a cinco Champions del rey de reyes. Pero
olvidan algo, ¿y si el Barça juega la final del Bernabeu y la palma? Imagino
las caritas de los que ante el Stuttgart hablaban de quemar la ciudad cuyo
nombre siempre tienen en la boca. Esa enfermedad se llama ‘madriditis’ y los
síntomas empeorarán como al denostado Madrid de Pellegrini le dé por ganar la
Liga. Ya veremos quién ríe el último…