“No soy tonto, todavía sé pilotar”
Aumenta la frustración de Quartararo con Yamaha tras su actuación en Jerez. El francés pasa de lograr la pole en 2025 a ver la bandera a cuadros “a 35 segundos” del ganador.


Hace tiempo que Fabio Quartararo tiró la toalla con Yamaha. El francés depositó un último voto de confianza hacia el proyecto de los japoneses, donde exigió competir en igualdad de condiciones frente al resto de fabricantes. Eso implicaba el desarrollo de un motor V4 que la M1 ha puesto sobre el asfalto en este nuevo curso de MotoGP. Pero lejos de ser la solución a sus problemas, como en un principio estimaba el campeón, el nuevo propulsor no ha hecho más que complicar las cosas en la casa de los diapasones. Donde sus prototipos luchan por cerrar la parrilla mientras que El Diablo, sobrevive como puede a la espera de un cambio de aires. Por eso su argumento no cambia.
Por mucho que ante la Prensa el francés ya no sea tan incisivo, su frustración no permanece intacta sino que va a más, como dejó ver después de su actuación en Jerez: “Tenemos mucho trabajo por delante. Aunque mejoremos un punto, todavía hay cuatro por detrás para mejorar. Necesitamos progresar mucho. El año pasado terminé dos segundos por detrás de Álex (Márquez), y este año a 35 segundos… (29.5). No soy tonto, todavía sé pilotar. Así que no depende solo de mí, y no es solo una cuestión de agarre trasero lo que explica una diferencia tan amplia". Así resumía Quartararo el fin de semana en el circuito andaluz, donde tan solo un año antes comenzó desde la pole y, aunque no pudo luchar por el triunfo, culminó una buena actuación.
En esta nueva realidad, esos destellos de campeón han quedado completamente olvidados junto a una M1 que en estos momentos no da ninguna opción. Porque la 14ª plaza en la que Fabio vio la bandera a cuadros tras una lucha con la Honda de Luca Marini, no estuvo influenciada por ningún contratiempo: “No pasó nada. No hay mucho que decir. Intenté conducir de otra manera, para ver si otro estilo de conducción podía ayudar. Por desgracia, no. Pero, sinceramente, no tengo mucho que decir sobre la carrera”. Las críticas ahora se llevan a cabo en el ámbito privado, después de que Yamaha haya pedido discreción a sus pilotos ante los medios de comunicación. Aunque eso no impide que Quartararo ponga en relieve las dificultades de un equipo que sigue sin encontrar soluciones.
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“El principal problema es que el año pasado la moto estaba bien, solo tenía dos grandes problemas: agarre y potencia. Pero hoy el problema es que no tenemos puntos fuertes. No puedo decir que me sienta bien al frenar, ni en la entrada, ni en medio de la curva, ni a la salida, porque no hay agarre, no hay rotación. Así que hay muchos problemas a todos los niveles”, resumía Quartararo, sin señalar directamente a un motor que ha sido el principal contratiempo de Yamaha desde la pretemporada. De ahí que el francés lamente que, para el test de este lunes, “ni siquiera haya un motor (nuevo) para probar”. En Iwata ahora mismo ya tienen suficiente como para insistir en el propulsor. Con el nuevo reglamento en el horizonte, solo queda esperar a que el año pase lo más rápido posible.
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