“Me hubiera dado mucha rabia ganar el Mundial en el sofá de casa”
Márquez visitó El Larguero de la Cadena SER para completar una maratoniana jornada de medios en la que se le vio bien del hombro.

Marc Márquez remató su maratoniana jornada mediática del martes en Madrid con la visita a la Caden SER y convertirse en el gran protagonista de El Larguero, acompañado además por un buen puñado de aficionados, la réplica del trofeo de MotoGP y el casco rojo conmemorativo de la consecución de su noveno título, el séptimo en la clase reina. Durante tres cuartos de hora fue entrevistado por Manu Carreño y Mela Chércoles, pero también respondió a los aficionados y charló con Sergio, el taxista que le había llevado a la radio y que sorprendentemente no le había conocido. “Se pensaba que era un presentador de la radio y yo le seguí el juego”, aseguraba Marc después riéndonse.
-Bienvenido al Larguero. Vaya día que lleva...
-Vaya día, pero prefiero hacerlo así, concentrado todo en un día. Estaba programada para después del GP de Indonesia y no pudo ser por la lesión, pero tenemos que celebrar el título y no empañar con esta lesión el gran año que hemos vivido.
-Felicidades y enhorabuena, porque se ha convertido para mí en el mejor piloto de la historia. No porque tenga nueve títulos, sino por el camino tan duro superado hasta alcanzar este título.
-Es un orgullo escuchar estas palabras, pero no seré yo nunca quien diga que yo soy el mejor, pero bueno, tampoco seré quien diga que no. Lo acepto y lo aprecio, pero de momento somos pilotos en activo y esperemos hacer seguir creciendo el palmarés.
-¿Ha traído el trofeo?
-Una réplica del trofeo. La oficial aún no me la han entregado. Me han dejado esta que ya vale. Nos entregan este domingo que viene en la gala de Valencia la oficial, en el que ponemos la plaquita y luego está esta réplica que me hace especial ilusión porque me han dicho que soy el primero que hace toda la vuelta completa. Tengo un Márquez aquí en el 2013, da toda la vuelta y otro Márquez arriba.
-Y puede que no sea el último...
-Intentaremos que no, pero no se sabe. Siete, sí, hay siete y con 12 años de diferencia.
-Cuente que ha hecho hoy.
-Pues hoy ya estoy con las baterías al límite. Me he despertado a las 7 para hacer una maquinita que hago en casa de una media hora, que es ultrasonidos en el hombro. Desayuno, y luego hemos estado toda la mañana con compañeros vuestros.
-¿Qué desayuna Marc Márquez?
-Hoy un desayuno que mucha gente. Avena, con plátano, frutos secos... Un poquito de calorías porque he perdido mucho peso. Estando lesionado yo normalmente tiendo a perder.
-¿Cuánto peso ha perdido?
-Tres kilos exactamente. De 65 a 62. Ya estaba delgado antes y pierdo mucha masa muscular. Ahora mismo estoy fit, demasiado, o sea, poca fuerza ahora, pero bueno, tenemos todo el invierno para recuperarlo.
-¿Y después del desayuno?
-En Estrella Galicia hemos estado con con todos los compañeros haciendo prensa y a comer a las 14:30. A las 15:30 fisio hasta las 17:30, duchita y luego ya para acá.
-Ha ido mezclando todos los compromisos de prensa y tuyos, patrocinadores, con su recuperación porque eso es sagrado, ¿no?
-Entiendo que eso no se puede perdonar, aunque en días como hoy es la prioridad número uno que tengo ahora. Eres un deportista y tienes que combinar todo, pero luego es también el entorno, que se tiene que amoldar al deportista, que es egoísta.
-¿El deportista nace egoísta o se hace?
-Se hace egoísta, ¿no? Sobre todo si tú quieres conseguir lo que realmente quieres conseguir. Por ejemplo, hoy lo he podido combinar, pero teníamos un viaje organizado con mi pareja a las Islas Seycheles para la primera semana de diciembre y se ha cancelado. Y ella te lo perdona. Lo entiende. Entonces, claro, es ahí donde, por eso he dicho, el entorno se tiene que amoldar un poquito a tus necesidades. Ahora toca una prioridad que es la recuperación, pero sin dejar de celebrar este magnífico año.
-¿Cómo está del hombro?
-Estoy en el punto de que ayer me sacaron el cabestrillo. Justo ayer era festivo en Madrid, pero les pedí a los doctores, por favor, que tengo este día por delante. A ver si podían hacer el esfuerzo porque intuíamos que podíamos sacar cabestrillo, pero tenía que salir bien el TAC. Me hicieron un TAC, salió todo bien, porque no era plan de que hoy apareciera sin cabestrillo y luego otra vez con vez con cabestrillo. Si tengo que hacer algo de deporte intenso, aún llevo una inmovilización más ligera, pero en teoría de aquí a dos semanas otra radiografía y así ir avanzando.
-¿Cómo ese eso de que se le dobló un clavo con la caída?
-Que va, se ha especulado esto, pero no ha sido así. Cuando me caigo en Indonesia, llegamos a la clínica y mi fisio, el que me ha tratado en todas las lesiones y que trabaja también en el Health Center (Carlos J. García), enseguida vino porque ya intuyó que verían la radiografía y se asustarían. Vieron que tengo dos tornillos que no son del húmero sino de una operación que tuve previa al húmero, por inestabilización del hombro. Tengo dos tornillos puestos para ayudar a estabilizar el hombro. Vale. En la fractura del húmero, en la caída de 2020 en Jerez, se rompe y de estos dos tornillos uno se dobla. Entonces yo ya estoy corriendo así, he corrido así. Da igual lo que tenga dentro, mis doctores y yo lo sabemos, y mi trabajo es adaptarme. Trabajar más que nunca para que se hablen de mis resultados y no de mi brazo. Y en 2025 no se ha hablado del brazo. Se habla de mis resultados, pero eso salió a la luz porque no habían visto ninguna radiografía. Lo habían visto mis doctores del circuito y ya está, no lo habían visto mis doctores del hospital, los que me trataron aquí en Madrid. Lo vieron los doctores del circuito y se dispararon.
-¿Cuántos tornillos tiene?
-Solo en este brazo, no sé. En este brazo [el derecho], unos 20. Más o menos, sí. No te lo sé decir exacto si son 18 o 22, pero por ahí. Piensa que llevo una placa por atrás, una placa por delante larga de todo el húmero, dos tornillos aquí y un tornillo ahora nuevo.
-¿Eso le pita en los aeropuertos?
-No pita. No pita eso. Es el brazo derecho, el del gas, pero la verdad es que en este 2025 en los circuitos no se ha hablado del brazo.
-¿Se los quitarán algún día?
-No, no, no. Según los doctores, si no te molestan, déjalos. Como recuerdo y ya está. Ahí se quedan.
-¿Le hubiera gustado ir a Valencia a correr?
-La mentalidad era correr al menos Valencia para despedirme, pero bueno. Luego entendí el riesgo que había en Valencia de correr allí y lo que me aportaría en el 2026 era nada. Tenía poco que ganar. Y por el capricho de correr en Valencia, pues podía salir muy caro.
-Cómo mola el casco rojo. Dice que el dorado para la vuelta de honor ya está quemado. ¿Qué significa este casco?
-Yo no lo sabía. Fue invento de todo mi equipo. Fue una gran idea, porque el dorado ya está quemado. Entonces, una cosa diferente. Es más que un número, más que un casco, o sea, más que un diseño, pero sobre todo el eslogan del ‘More than a number’, más que un número. Yo no no lo sabía, pero fue un poquito el concepto de toda esta transición que ha habido. Más que transición, este calvario que hemos pasado, estas experiencias que yo no diré nunca que he perdido cuatro años de mi carrera deportiva, sino que he ganado cuatro años de mi vida personal, porque me ha enseñado tantísimas cosas... Me ha cambiado incluso mi carácter, mi forma de ver las cosas, un poquito más calmado en muchos sentidos. He ganado para suplir lo que me falta de velocidad con experiencia cuando lo necesito.
-Recuerdo que cuando llegó a Indonesia dijo que ahora el objetivo era no hacerse daño.
-¿Sabes por qué? Por la experiencia que había tenido en el pasado de bajar la tensión y la relajación. Hay un momento que que se llama el momento de transición. No fue culpa mía esta vez, o sea, pasó porque pasó y mira, pues te lesionas. Pero hay un momento de transición del cuerpo. Estás en tal punto de adrenalina que sientes que baja. Sientes el bajón ese y yo estaba blando en Indonesia. Estaba compitiendo, pero blando. De hecho, tuve una caída el viernes y aflojé, y fue la primera vez que no me clasifiqué a la Q2 directamente. Me dije: “Pasamos ya este fin de semana”. De esas cosas que pasan y que a lo mejor estás compitiendo por el Mundial en Indonesia y no te pasa. Pasó y lo tienes que aceptar. Fue una lesión injusta por el momento, pero he de aceptarla y y al menos ha llegado en un momento que mira, estaba todo cerrado.
-¿En algún momento se le vino a la cabeza: “Menos mal que ya tengo el Mundial”?
-Sí, y pensándolo estos días en casa, me hubiera dado mucha rabia ganar el Mundial en el sofá de casa. Podía haber pasado. Con la ventaja que llevaba, hubiera sido lo más lógico. Tú te haces daño y los otros es muy difícil que puntúen todas las carreras 37. Entonces, me hubiera dado mucha rabia, pero por suerte no pasó y el destino nos ayudó ahí.
-De haberle quitado alguien el título hubiera sido su hermano Álex...
-Sí, hubiera quedado en casa.
-¿Cuánto le hubiera dolido eso? ¿Si pudiera cambiaría uno de sus títulos por uno de su hermano en MotoGP?
-Sí. Sí. El año que viene, si no cambia nada, Álex es el principal rival o uno de los principales. Siempre hay dos o tres nombres y estará dentro de las quinielas, porque tendrá la Ducati 2026 y si se lo gana él, pues olé. Evidentemente, yo defenderé los colores del Ducati Factory y él de Gresini, pero trabajaremos conjuntamente como hemos hecho cada año porque es la manera de mejorar y prepararnos.
-Vaya año el de Álex.
-En Jerez yo fallé y el líder, él otra vez. Estaba en un nivel que lo veía, hacía cosas, porque tenemos los datos de la telemetría, y veía curvas que decía: “Yo eso no lo puedo hacer. Voy a reforzar mi punto fuerte. Esa curva yo no puedo hacerla ccomo él”. Y él era el piloto Ducati que lo hacía más rápido con diferencia.
-Tiene pinta de que algún título más va a ganar, pero Álex se merece uno, ¿no?
-Evidentemente, es mi hermano y por el hermano mato. Mi hermano me conoce más que nadie y sabe dónde tiene que atacar y cómo tiene que hacerlo.
-Su madre entró una noche en El Larguero e hizo unas declaraciones muy polémicas cuando dijo, “Hombre, yo creo que Marc ya lleva ocho, que gane uno Alex”.
-No, polémicas no, porque me lo ha dicho en la cara también. Dice: “Déjale al pequeño, déjale al pequeño ya”.
-¿Qué pasa cuando estás con él en la pista rueda con rueda?
-Al principio era muy extraño las primeras carreras, por ejemplo, la de Tailandia que me tiré toda la carrera a rueda suya y lo tuve que adelantar al final, pero luego lo normalizas. De hecho, muchas veces llegamos a normalizar el quedar primero y segundo, segundo y primero, primero y segundo. Y yo seguía repitiendo al entorno, que es el mismo, que esto no es lo normal y que hay que hacer un brindis. Y brindamos y ya está, pero sí que es verdad que que luego lo normalizas y ya pasa a ser un un rival más, pero se trata de una manera distinta. Siempre es tu hermano.
-En el fútbol también hay lesiones...
-Nosotros es con las caídas, pero para un deportista muchas veces es más importante el descanso que el entreno.
-¿Qué le dirías a Lamine Yamal desde tu posición de 32 años a él con 18 recién cumplidos?
-No lo he conocido nunca. Con 18 años, es complicado y más en el mundo del fútbol, porque es el deporte que mueve más en España y en el mundo entero. De ser juvenil en dos años a una superestrella pues es muy difícil. Evidentemente, hará comentarios, declaraciones que no toquen en ese momento, pero tiene 18 años, entonces está su entorno que es el que lo tiene que controlar y guiar. Con 18 años tiene dos caminos y tiene que definir la personalidad. Importante centrarte y no distraerte. No es que yo me tire los 365 días encima de una moto. Yo necesitaba mi semanita, mis cinco días en Mojacar a reventarlo todo con los amigos con 20 años y luego ya volver a entrenar. Son 20 años, son 30 y a los 40 será otra película. A lo mejor me toca ir a la guardería, no sé.
-¿Seguiría acelerando igual siendo padre?
-Es una de las cosas que en un futuro me gustaría, sí, pero hay que sentirlo y esperar el momento. Porque no es venga, va, vamos a probar y ver qué pasa. Es de por vida. Hay que sentirlo y disfrutar cada momento, que es lo importante.
-¿No ve a Rossi un poco obsesionado?
-Hay un punto en el que uno ve esta mesa negra y otro la ve blanca, y el que la ve marrón, dirá que es marrón. Yo la veo blanca y Rossi a lo mejor la está viendo de otra forma. Quiero decir que ya llega un momento que no hay que estar siempre pendiente.
-¿Estará preocupado por si gana el décimo Mundial?
-No creo y tampoco me interesa lo que piense. Honestamente, me interesa la gente que me pueda aportar, la gente que me puede sumar. Siempre habrá ahí opiniones, el morbo, que es parte del show y vende también.
-¿Se saludarían si se viesen?
-No. No te puedo mentir. Cada uno hace la suya y seguramente él no me necesita a mí y yo no lo necesito a él, pero al final el motociclismo necesita a los dos y ahí nos unimos.
-¿Estará en los test de Sepang?
-Sí. Eso seguro. Seguro al 90% a no ser que se tuerza ahora. Si seguimos la dinámica que seguimos y tengo sobre todo mucha paciencia. Ahora es el momento crítico de tener la suficiente paciencia. Estas tres semanas que vienen para que el hueso acabe de soldar, los ligamentos acaben de pegar bien y ahí ya pues a empezar a meterle caña. Quizás no he llegado al 100%. Puede ser, pero el objetivo pasa por estar allí.
-El año que viene va a ser muy divertido por lo que pase en la pista y en los despachos. ¿Qué planes tiene para 2027?
-Ahora mismo no puedo tomar ninguna decisión, a no ser que la vea muy muy clara, porque estoy lesionado. Siempre he dicho que lesionado prefiero prefiero esperar, pero evidentemente cada vez los mercados se mueven antes y se empieza a hablar. El tema está que en el 27 hay que pensar bien el qué haces, porque cambia el reglamento y nadie te puede asegurar que tendrá la mejor moto. Es intuición. Es un reto partiendo de cero. No de cero, pero un reto nuevo. Habrá que mirar un poco todo y valorarlo todo. Nosotros intentaremos tener la mejor moto posible o la que pienses que será la mejor moto o el mejor proyecto para mí. Hay muchos pilotos jóvenes que suben apretando como, por ejemplo, el propio Acosta, Fermín Aldeguer, que ha hecho grandísimas carreras, David Alonso, Máximo Quiles, aunque le queda un poquito más lejos y para el 27 no va a llegar.
-De los nueve que tienes, siete de de MotoGP, ¿éste es el que más valora?
-Éste es el más difícil. Los otros venían rodados. Llegas en 2013, primer año, y ganas, y luego en el 14. En el 15 acabas tercero, para ya luego ganar, ganar, ganar, ganar. O sea, venían rodados, uno detrás de otro. Ya la fiesta de Cervera era como un ritual cada final de año. Y ahora, con todo lo que lo que pasó, me quedé en paz conmigo mismo, que es la primera frase que me salió. Me he quedado en paz conmigo mismo. Esa lesión fue más grave o se arrastró cuatro años por una decisión mía. Sí, aconsejada, pero la última decisión es la del protagonista, es la del piloto. La tomé y no quería quedar marcado en mi carrera deportiva por eso. Que quede como un recuerdo en mi carrera deportiva, pero no marcado, que significa estar lesionado y que no has vuelto a ganar. Que quede en un recuerdo significa que has tenido eso, pero lo has superado y has vuelto a ganar.
-Estarán los padres encantados con los dos hermanos...
-Sí, sobre todo, una de las cosas es que me quedé mirando a mi hermano porque intuía ya después de Tailandia lo que podía pasar. Fue en Argentina, que íbamos de viaje y le digo: “Tío, este año vamos a luchar carreras. Si te tengo que adelantar, te voy a adelantar. Si me tienes que adelantar, me tienes que adelantar. Si pasa algo, seguiremos siendo hermanos y nos tendremos el mismo cariño, ¿vale?“. Y me dijo que vale y nos dimos la mano, y ya está.
-¿Cuánta parte de este trofeo es de su gente?
-Uno no lo hace solo, es imposible. Cuando estás en la cresta, porque estaba en el pico más alto ganando, ganando, y caes, no caes al suelo, vas por debajo del suelo. Entonces allí está todo oscuro y o te dan una mano y te ayudan a subir o te quedas abajo en el barranco y no subes. He tenido la gran suerte de tener un entorno formidable, empezando por la familia. Luego en esa época encontrando una gran chica como es mi pareja, mi hermano, todo el equipo que me ha ayudado siempre y diciéndome en todo momento la verdad, que es lo difícil de aceptar para un deportista.
-A lo mejor hay cosas que no le gusta oír, pero hay que oírlas, ¿no?
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-La verdad muchas veces me la dicen y reacciono de una manera, pero a los cinco minutos digo: “Tenía razón. Tío, perdona”. Ya me conocen y es ahí, en la gestión esta de que tu entorno te diga siempre el la verdad, y ellos fueron los que me animaron a dar ese paso tan importante que es el que me ha llevado a poder conseguir un título más. Y ellos lo pasan mal. Yo me atrevería a decir que muchos de mi entorno lo han pasado peor que yo. Porque muchas veces es peor ver a uno que quieres sufrir que sufrir tú mismo. Tú casi no eres ni consciente, eres consciente, pero tú vas a lo tuyo. Porque cuando sufro expreso poco. No me gusta preocupar a la gente de alrededor y expreso poco. Es ahí donde donde ellos ya me conocen y lo han sufrido también conmigo.
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