“Me decía: ‘¿Qué c*** estamos haciendo?”
El español sufrió más de la cuenta con la Yamaha en Austin por unos problemas electrónicos que anularon su competitividad: “Me sentía inútil sobre la moto”.


Si miramos la clasificación del Mundial de MotoGP, Álex Rins está en la media de lo que marcan el resto de pilotos de Yamaha. Con tres puntos, tiene la mitad que Quartararo, dos más que Razgatlioglu y tres más que un Miller todavía por estrenarse. Unas cifras paupérrimas para las motos japonesas, pero, a su pobre rendimiento, el español tuvo que añadir un sufrimiento extra en Austin con unos problemas electrónicos que le retrasaron sin remedio llevándole hasta el límite de su paciencia.
El calvario de Rins en el COTA, un escenario que se le da especialmente bien como demuestran sus dos victorias en MotoGP (2019 y 2023, la última en su historial), empezó el viernes cuando sus dos motos padecieron dichos problemas. El equipo de Iwata solo pudo arreglar una de ella, precisamente la que no montaba el set-up preferido del piloto, y de ahí que acabase último de la Práctica a siete décimas de la siguiente M1, la de Toprak, y a un segundo de su compañero francés.
Así explica el catalán lo que ocurrió en Texas, según las declaraciones que recoge Motorsport: “Durante los entrenamientos, en mi segundo stint, la moto no funcionaba y me iba largo incluso con todos los frenos. No podía girar la moto para cambiar de dirección ni nada. Me sentía inútil sobre la moto. Me decía: ‘¿Qué c*** estoy haciendo aquí?’. Hay momentos en los que no disfruto ahora mismo, pensaba: ¿Qué estamos haciendo? Aceleraba a fondo y la moto no respondía”.
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Lejos de acabarse ahí, los problemas siguieron sucediéndose durante el resto del gran premio anulando por completo su competitividad. Arrancó último en parrilla y cruzó la meta en el mismo lugar (sin contar abandonos) a 11 segundos del resto de las Yamaha. “Tuvimos muchos problemas... Siempre intentamos dar el 100%, pero a veces, cuando surgen estos problemas, es difícil mantener ese nivel de esfuerzo del 100% como piloto. Así que fue bastante duro para mí”, resume Rins.
“Hace mucho que no disfruto”
Así, las buenas señales que dio Yamaha en pretemporada se han esfumado con el golpe de realidad que les han dado las tres primeras citas del curso y Álex ve negro tanto su presente como su futuro en la formación de los diapasones: “Hace mucho que no disfruto de la moto. Además, no sé si estaré aquí el año que viene, así que también necesito encontrar mi lugar. Con los resultados que estamos obteniendo, desde luego no me ayuda”. Con la llegada cerrada de Jorge Martín al equipo azul en 2027 en lugar de Quartararo (destino a Honda), aún no está claro quién ocupará el segundo asiento. Marini es el mejor colocado y Rins deberá luchar por seguir en la parrilla.






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