Dakar

Ford se libra de pagar la cuenta

La marca del óvalo fue la menos castigada por las temidas piedras. Solo Guthrie sufrió un pinchazo, mientras que Toyota y los Dacia de Loeb y Cristina se resintieron.

Mecánicos de Toyota practican una parada en el Dakar.
Dakar
Carmen Ruiz
Mayo del 97. Es graduada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y realizó un Máster de Marketing y Comunicación en la UCAM. Aterrizó en AS en 2019 para hablar de motor. Y no fue casualidad. Tras cubrir su primer Dakar, puede asegurar que la arena no tiene nada que envidiarle al asfalto.
Yanbu (Arabia Saudí) Actualizado a

Antes de comenzar el Dakar existían muchas dudas sobre si los nuevos neumáticos estarían a la altura del recorrido. Especialmente desde Toyota transmitían una confianza plena en el nuevo compuesto, después de que durante todo el Rally de Marruecos tan solo tuviesen que hacer un cambio de ruedas en el equipo oficial. Sin embargo, el mítico raid ha vuelto a demostrar que bajo su tutela las cosas nunca son como se esperan. Porque precisamente en el primer enfrentamiento con las piedras, los Hilux fueron de los más castigados con unos pinchazos que respetaron casi al completo a los Ford.

A pesar de que comenzó el día con buen ritmo, Seht Quintero perdió su ventaja en el crono por un temprano pinchazo que también afectó al Dacia de Cristina Gutiérrez. La española tuvo que cambiar ruedas en el kilómetro 20, mientras que el Sandrider de Sebastien Loeb se detuvo hasta en dos ocasiones y sirvió de advertencia para un Nasser Al Attiyah, que admitió ser precavido tras ser testigo de los problemas del francés y eso marcó su etapa: “Nunca sabes cuándo puede haber un pinchazo, pero yo fui cuidadoso. Fui lento en las rocas. Es importante evitar los pinchazos, porque es mejor perder 30 segundos o un minuto (por ir lento de más), que perder tres o cuatro minutos en un cambio de ruedas”.

Las piedras sacaron la versión más prudente del qatarí y también de un Lucas Moraes al que, su enfoque conservador, le llevó incluso a quedarse enganchado en un punto. Pero el brasileño evitó el mayor temor de cualquier piloto en una primera etapa que todavía repartió más infortunios para Toyota. Además de Quintero, a Lategan le volvieron a sacudir los pinchazos y debió cambiar ruedas hasta en dos ocasiones; igual que un Al Rajhi que se hundió en la tabla tras una penalización que fue la guinda a todos los problemas que acumuló el vigente ganador del Touareg durante la especial. A todos los afectados les salvó un pit stop que marcó un antes y después en la especial, ya que como reconoció Carlos Sainz “ahí nos dieron los tiempos, la posición en la que íbamos y lo que sería ideal (a nivel de ritmo) de ese punto al final del tramo”.

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La jornada fue “sencilla” para el español, que solo paró “diez segundos porque no tenía ninguna rueda pinchada y por lo tanto no tuve que cambiar”. Un panorama idéntico al de Ekstrom y un Nani Roma que, sin embargo, cumplió con el plan pero no se sintió cómodo con la estrategia para efectuarlo: “Íbamos terceros en el pit stop y después traté de ir más lento, pero no me encuentro a gusto haciendo eso. No puedo conducir sin velocidad, en algunos sitios iba 50 o 60 kilómetros más lento de lo que podría y ahí cometí varios errores". Afortunadamente, ninguno relacionado con unas piedras que para empezar no fueron para tanto y dentro de la marca del óvalo solo castigaron una vez a Guthrie. Pero sobre el papel lo peor está por venir y la segunda etapa será la prueba de fuego definitiva para los BF Goodrich.

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