500 MILLAS DE INDIANÁPOLIS

La épica espera a Alonso y a Palou

El asturiano asalta por tercera vez el óvalo desde la plaza 26 mientras que el catalán parte en el grupo de cabeza con los favoritos a la victoria.

Lo recuerdan con una sonrisa. “Es Alonso…”, siguen diciendo, como entonces. Hacía calor aquel día de verano, sol mediterráneo brillando en Valencia, motores rugiendo como antes y un piloto bailando entre las curvas en busca de un imposible en el que solo un puñado de aficionados que se habían cruzado el país creían. Ni siquiera él mismo. Fernando Alonso se había encarado con la periodista rubia, canaria que en ese momento nos representaba a todos. “No, no puedo hacer gran cosa, aunque luego diréis que voy a subir al podio”, contestó a la pregunta de Nira Juanco. Ganó y lo hizo saliendo desde el puesto once pasando, con su Ferrari rojo, por encima de coches más rápidos como el McLaren Mercedes de Hamilton, el Red Bull de Vettel o el Lotus de Raikkonen, incluso ya amenazaba el Mercedes de… Michael Schumacher.

Demostración empírica de que, a veces, se puede. Qué nombres, qué tiempos… Aquel día el genio astur logró un imposible, igual que ese mismo año en Malaisia bajó la lluvia o Singapur 2010 o San Marino 2005 o Bakú 2018 o… llegar a lograr un podio, hacer una pole, ganar carreras, ser campeón del mundo de Fórmula 1 viniendo de una familia económicamente humilde de Oviedo. Ganar en Mónaco, un español, un chaval asturiano, vencer en Le Mans, en Daytona, Sebring… volver a ser campeón del mundo, esta vez de Resistencia, participar y brillar en el Dakar, sí el Dakar, la carrera del desierto para un rey de los circuitos. Una vez Alonso decidió que quería ganar la Triple Corona. Y solo le quedan las 500 Millas de Indianápolis para lograrlo. Después de luchar por la victoria en su primera participación, deslumbrando en 2017, y de no poder clasificarse para la carrera con un McLaren a medio construir el año pasado, en esta ocasión había puestas muchas esperanzas en el español y un McLaren Arrow SP que ofrece mayores garantías, sin ser de los mejores coches, pero los resultados no están siendo como esperábamos y salgo en los dos primeros libres el español no ha estado con los más veloces en ningún momento y sale vigésimo sexto al óvalo a intentar un imposible. Otra vez. Él habla del objetivo con total lucidez perogrullesca. “Solo hay que cruzar la línea un centímetro por delante de los demás, ése es el único reto. Creo que va a ser un desafío para todos. Tenemos que confiar en la estrategia, el ritmo, la suerte... y hay que tratar de buscar el mejor set-up para tener un coche rápido en la parte final de la carrera. Salimos atrás, pero nos encantan estas cosas”, señala desde Indianápolis.

Y mientras Alonso intentará otra hazaña, otro piloto español está entre los favoritos para la victoria, desde un gran séptimo puesto, con la confianza que otorga haber subido ya al podio y tener el mejor motor, el Honda japonés, en un buen equipo, el catalán Alex Palou también pretender la épica, entrar en la historia como el primer español en ganar Indianápolis. Lo tiene todo, hasta la felicitación previa de Alonso, “nunca viene mal que te diga esas palabras un bicampeón del mundo”, decía. Es, a priori, la gran baza nacional.

Aunque si de favorito hablamos, la pole es para Marco Andretti, que como su abuelo Mario (1966, 67 y … 87) sale desde la primera posición en la Indy 500, en la segunda pole del equipo Andretti en esta competición tras la de Tony Kanaan en 2005. Pero no suele ganar el hombre de la pole, aunque el año pasado lo hiciera Simon Pagenaud. Atención también a Scot Dixon que sale segundo , Sato tercero o incluso Rinus VeeKay, el honor de los Chervrolet, cuarto para el mejor novato. Ese título se lo intentará quitar Palou en la carrera. Alonso lo tiene casi imposible. En la Indy moderna solo Johnny Rutherford, con un McLaren, que empezó en el puesto 25 en 1974 logro ganar.

Será a partir de las ocho y media de la noche, 200 vueltas en el sentido contrario a las agujas del reloj, rozando los muros y volando a casi 400 kilómetros por hora con 33 pilotos en busca de la historia. Y ahí habrá dos españoles, Palou dispuesto a demostrar que hay vida más allá de la F1 y Alonso a dejar claro que sigue siendo un campeón, antes de su regreso a la F1, en su penúltimo imposible. ¿Puede hacerlo? Como aquel día, en Valencia, Miguel y Carlos, aficionados españoles, me miran con suficiencia. “Pues claro… es Alonso”.