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¿Cómo supervisa la FIA durante un GP que un F1 es legal?

Jo Bauer, delegado técnico de la federación internacional de automovilismo, es el encargado de que nada esté fuera de la normativa.

¿Cómo supervisa la FIA durante un GP que un F1 es legal?
Matthew Childs REUTERS

Es un duelo desleal entre David y Goliat. 2.500 ingenieros de once equipos pensando día y noche como poder ir más allá del reglamento contra 10 técnicos de la FIA para controlar que todo está en orden. Un trabajo de supervisión que comienza el martes de cada Gran Premio y que no termina hasta cinco horas después de haber ondeado la bandera a cuadros el domingo.

El medio Auto Motor und Sport ha tenido acceso al material que cada prueba despliega el equipo comandado por Jo Bauer: tres oficinas, dispositivos electrónicos de medición, un laboratorio de combustible, tres camiones de apoyo con plataformas de medición y dos camiones de auto caravana. En ellos, diferentes analistas de combustible, electrónica, neumáticos, unidades de potencia y transmisiones trabajan codo con codo para que todo esté en regla.

La acción comienza de manera oficial el miércoles de cada Gran Premio a las 12:00 con los llamados controles voluntarios de peso y flexibilidad de los alerones. De igual modo, se inicia el desprecintado de los motores, labor que suele llevar unos 15 minutos. Se comprueba si los sellos del propulsor se han dañado o alterado, así como se permite a los fabricantes observar si la transmisión sufre algún daño.

El jueves se sigue un estricto horario que se inicia a las 09.30 con la primera sesión de información para los controladores del país organizador de la carrera. Cada promotor debe proporcionar 30 inspectores a la FIA. Posteriormente, a las 10:00 se inicia el proceso de precintado de todos los componentes de la transmisión, para más tarde, los motores ponerse en marcha. A las 11:00, se redacta un informe de la unidad de potencia con el estado real de cada componente utilizados hasta el momento y a las 15:00 horas, la inspección técnica de los coches debe estar lista. Se lleva a cabo con los equipos en los garajes. Si todo está en orden, se da una insignia a cada vehículo.

El viernes, la actividad se inicia a las 8:30 de la mañana con la reunión diaria con Charlie Whiting. A las 9:15, se produce una reunión informativa con los inspectores locales de ingeniería. "Siempre digo: hay que hacer muchas preguntas. Algunos equipos no les gusta esto. Tienen la sensación de sentirse demasiado observados", declara Jo Bauer. La pausa entre la primera y la segunda práctica libre del viernes es el momento más tranquilo del fin de semana. Después de la segunda sesión, se procede a determinar qué monoplazas serán controlados de manera aleatoria.

El sábado, a las 8:30 se vuelve a producir una reunión con Charlie Whiting. A continuación, los comisarios locales son informados acerca de lo que puede pasar durante la jornada. Durante el descanso entre la tercera sesión de entrenamientos y la calificación, se obtiene una lista con los neumáticos empleados por cada vehículo y ya no se puede cambiar la configuración del alerón delantero y la presión de las gomas.

En la calificación, los coches que Bauer el viernes ha escogido para investigar de manera aleatoria. son empujados a la balanza para una revisión rápida de 20 segundos. Después de cada Q1 y Q2, se procede a una inspección más completa de los 12 coches más lentos del día. En la Q3, ningún coche se detiene durante los últimos 12 minutos. Después, los diez más rápidos deben dirigirse al parque cerrado, donde los coches son pesados y se realizan diversas pruebas de flexión durante dos horas. Después, los equipos disponen de tres horas y media para cambiar aquellos componentes que necesitan ser reparados para más tarde, montar una especie de saco de dormir que está sellado donde los monoplazas duermen.

El domingo, de nuevo tiene lugar a las 8:30 una reunión con Charlie Whiting. El parque cerrado concluye cinco horas antes del inicio de la carrera. A continuación, se permite que los equipos bajo la supervisión de los comisarios, trabajen en los coches. A las 13.30 y con motivo de la apertura de la calle de boxes, Bauer se detiene a la entrada para contar las vueltas que hace cada piloto y así determinar con exactitud el kilometraje de cada unidad de potencia.

Durante los cinco últimos minutos antes del comienzo de la vuelta de formación, se llevan a cabo los controles de presión de los neumáticos. Después de la carrera, los pilotos se pesan y se inspecciona el coche en el parque cerrado. El procedimiento dura aproximadamente tres horas. En caso de que Bauer informe sobre alguna ilegalidad, los equipos tienen media hora para protestar.

A partir de ahí, se inicia una cuenta atrás de dos horas donde deben salir todos los motores de los monoplazas. Se comprueba que los sellos en las transmisiones sigan en su sitio. Es el último trabajo de un fin de semana largo. "Si todo va bien, hemos terminado cinco horas después de cruzar la línea de meta", concluye Jo Bauer.