Dumas del Dakar al Rally de Montecarlo sin descanso
El piloto francés, doble ganador de las 24 Horas de Le Mans, participa por primera vez en la carrera desértica justo antes de marcharse a Gap.

Sin pasar por la casilla de salida. Romain Dumas, uno de los pilotos más polifacéticos del automovilismo mundial, va a encadenar tres semanas de auténtica locura al volante. El vencedor de las legendarias 24 Horas de Le Mans en sus ediciones de 2010 y 2013 empalmará directamente este Dakar, donde compite al volante de un buggy, con su participación en el Rally de Montecarlo, otra cita única que afrontará con un Porsche 911. “No voy a poder pasar ni por mi casa”, explicaba, argumentando las razones de tanta premura: “Con tan poco tiempo, viajaré directo desde el podio de Buenos Aires a los reconocimientos en Mónaco”.
Nadie puede negar que Dumas es un apasionado del automovilismo. Podría limitarse a su prolífica carrera en resistencia, donde además de haber ganado dos veces Le Mans, también ha triunfado cuatro veces en las 24 Horas de Nurburgring, dos en las de Spa, otro par de ellas en las 12 Horas de Sebring y ha sido bicampeón las American Le Mans Series. Pero desde que el francés de 37 años abandonó el equipo oficial Audi, lejos de tomarse un descanso ha aumentado su actividad en otras disciplinas.
En el Dakar de su debut compite con un buggy del equipo MD Rallye Sport y no ha estado exento de problemas. Su copiloto se quedó afónico en las primeras etapas y tuvieron que entenderse por señas durante algunos días. En la primera parte de la etapa maratón llegó al campamento de Uyuni a las tres de la madrugada.
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“Mi coche se transformó en barco”, bromeaba al respecto para explicar sus problemas: “Para empezar, dejó de funcionar el limpiaparabrisas al principio. Y, como había mucho barro, no veíamos nada. Así que nos tragamos un gran agujero, lo que supuso un buen golpe para las cervicales. Un poco después entramos en un río y nos costó bastante salir de allí. ¡El agua nos llegaba a la altura del asiento! Luego me quedé atrapado encima de unas piedras que no había visto y el buggy había tragado tanta agua que comenzó a fallar la electricidad”.
Pero hasta ayer seguía en carrera y, si alcanza la meta de Buenos Aires, tendrá que salir volando desde el podio, sin casi tiempo para ducharse, al aeropuerto de Ezeiza, para llegar el lunes a las 8 de la mañana a los reconocimientos del Rally de Montecarlo en Gap, en plenos Alpes. Dejará atrás el calor austral para enfrentarse a las heladas carreteras monegascas.
