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Los séptimos de Taru Rinne y Tomoko Igata en el horizonte

La intrahistoria

Los séptimos de Taru Rinne y Tomoko Igata en el horizonte

Los séptimos de Taru Rinne y Tomoko Igata en el horizonte

Las mejores referencias femeninas en la historia del campeonato son Taru Rinne y Tomoko Igata, cuyos mejores resultado fueron unos séptimo puesto en la categoría de 125cc.

Por primera vez en la historia, dos mujeres españolas van a compartir parrilla en un gran premio del Mundial: Ana Carrasco y María Herrera. Pero en 1994 coincidieron en pista Tomoko Igata y Daniela Tognoli. Las mujeres piloto han incrementado su presencia en el campeonato en los últimos años. Los 90 fueron especialmente pródigos, aunque antes también hubo alguna iniciativa curiosa pero poco destacable, como fue la norteamericana Gina Boivard, que probó suerte en 500cc: sólo llegó a la parrilla en una ocasión, el boicoteado GP de Francia de 1982, en Nogaro, pero no pudo terminarlo.

En 2001, Katja Poensgen entró en el Mundial de 250cc y llegó a puntuar en una carrera. Después de la alemana hubo otras, siempre en 125cc, como Marketa Janakova o Nikoletta Kovacs, hasta que entró en escena Elena Rosell, primero como sustituta y wild card en Moto2 en 2011 y después como fija durante toda la temporada 2012, aunque no pudo recoger ninguna recompensa.

Resulta inevitable recordar las mejores referencias femeninas en la historia del campeonato, que son Taru Rinne y Tomoko Igata, cuyo mejor resultado fue un séptimo puesto en la categoría de 125cc, la finlandesa en 1989 y la japonesa en 1994. Aunque la mujer que más alto llegó en una clasificación de un gran premio fue Ingeborg Stoll-Laforge, pasajera en el sidecar de Jacques Drion durante los años 50. El dúo quedó tercero en el Mundial en 1953 y durante su carrera deportiva, de 1952 y 1957, cosechó varios podios.

Desde entonces la presencia de una mujer se convirtió en algo exótico; cuando Taru Rinne irrumpió en el Mundial se arremolinaban para verla de cerca, casi como si fuera un bicho raro, mirando esos ojos maquillados que brillaban dentro del casco.

En los últimos años, afortunadamente, se ha pasado de contemplarlas de forma curiosa a tenerlas en consideración, como a uno más de la parrilla. Porque Ana, en su callada pelea en medio del pelotón, y María, con una trayectoria más sonada, son como los demás: pilotos que quieren abrirse paso en el Mundial.

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