Peterhansel se destaca y el GPS castiga a Carlos Sainz
El francés sumó su victoria 60ª en el raid y el madrileño cedió 18 minutos. Y Roma, 24. Carlos: "En algunos puntos pasamos tres veces sin validarnos".


Navegar o... navegar. No queda otra cuando uno pretende luchar por el título en el Dakar. Y está visto que el buggy del Qatar Red Bull Team, esa nueva criatura, no ofrece por ahora todas las garantías que Carlos Sainz o Nasser Al-Attiyah merecen. Ayer, en la primera etapa con nervio, Stéphane Peterhansel envió un recado a sus rivales. El GPS fue la clave, en este caso la ruina; también la duna del kilómetro 75, indigesta. "Tenemos que mirar bien el GPS, porque es posible que esté fallando. En algunos puntos hemos pasado dos o tres veces sin validarlos. Pensamos, da igual, seguimos, pero tras 15 km volvió a funcionar con normalidad. No sé muy bien lo que puede ser, habrá que estudiarlo", lamentaba Sainz. Tras la etapa reclamó a Dirección de Carrera que el GPS no saltó en el way point donde, precisamente, estaba el director de carrera.
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Imaginen la presión, el estrés, con un calor asfixiante y en pleno desierto, sin acertar a completar los puntos de paso mientras los rivales cabalgan derechitos hacia la meta. Uno de ellos era Peterhansel, que con la de ayer ya suma 60 victorias de etapa en el Dakar. Su jornada fue brillante, aunque él prefería regalar los elogios al copiloto, su inseparable Jean-Paul Cottret.
Eso, la capacidad para leer la etapa, es un valor inestimable en este raid. El sol jugaba en contra, no permitía ver la cima de las dunas, y la hemorragia era tremenda. Al-Attiyah se dejaba 11 minutos, Sainz 18, Gordon 19 y Roma 24. El Mini dibujaba una sonrisa entre sus faros. A lo Rayo McQueen. Porque a las primeras de cambio ha logrado abrir brecha con sus rivales aunque haya alguno, como De Villiers (Toyota) o el sorprendente Chabot (SMG), que no sueltan el hueso.