Raids

La Baja 500 el reto mexicano de Marc Coma

"No se parece en nada al Dakar", explica de una carrera por relevos y sin 'road book'.

Marc Coma.
Héctor Martínez
Subdirector de AS
Nació en Madrid en 1969. Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad San Pablo CEU. Entró en el Diario AS en 1991. Hasta 2017 ejerció como redactor en las secciones de Baloncesto, Cierre, Más Deporte, Fútbol y Motor. En 2016 es nombrado redactor jefe de la sección de Motor. Desde 2017 es subdirector del diario.
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Aún no se le ha pegado el acento mexicano, ni siquiera se cuela el spanglish al otro lado del teléfono. Marc Coma lleva más de una semana en Baja California, donde da un nuevo triple salto en su carrera. Por si el Dakar o el Mundial de cross country fueran poca exigencia, el de Avià (Barcelona) disputa este fin de semana la Baja 500, marcada en rojo en el calendario del off road norteamericano. Ilusión renovada, que no es poco, a los 35 años. "Me vine con tiempo porque había que conocer el terreno. No tiene nada que ver con el Dakar, ése es el reto; es una experiencia que me apetecía mucho", cuenta Marc. Tanto, que fue él quien presentó su candidatura a los responsables de KTM. "Si hay alguna baja, contad conmigo", les vino a decir al acabar el Dakar. Y así ha sido.

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El estadounidense Quinn Cody, asiduo en el raid más famoso del mundo, se cayó del equipo y Coma fue el elegido por la marca. Y en la Baja 500 se comparte equipo de todas, todas. Son cuatro pilotos (Kurt Caselli, Mike Brown e Iván Ramírez le acompañan) que se relevan en la KTM 450 XC-F. Coma cambia de novia. "No es mi moto del Dakar, sino la 450 de enduro. Lo único que se parece es el motor, en lo demás hay cambios. Es más pequeña y más simple. Pero me he adaptado", dice Marc, quien no podrá aprovechar su talento para la navegación, ya que en la Baja no hay road book sino que el recorrido está señalizado por flechas.

Marc será el tercer relevista, con un radio de acción entre 150 y 220 kilómetros (según vaya la prueba). A él le toca el terreno "más parecido al Dakar" en una carrera en que lo más difícil es "el piso, ondulado y casi destruido", y lo más fácil "la zona más rápida, no muy exigente". Coma, que en 2006 ya probó suerte en la Baja Nevada 1000 ("Tiene que ver poquito con ésta"), aguarda motivado este reto que se disputa el sábado y dura 450 millas (720 kilómetros). Un nuevo desafío. Otra muesca más en su revólver.

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