Sykes juega en casa y aprieta a Biaggi y Checa
El Mundial llega a Donington, donde arrancó en 1988, con los tres primeros en seis puntos.


Vuelve a casa, vuelve a sus orígenes. El Mundial de Superbikes pisa este fin de semana Donington Park, donde el campeonato nació en 1988 (de ahí las Bodas de Plata que ahora celebra), y lo hace con un guión que depara continuos sobresaltos. Un día es líder Checa y otro lo es Biaggi; otro cae el diluvio, como en Monza, y los puntos se reparten. Y el resumen no es otro que cinco pilotos separados por 27,5 puntos y Tom Sykes unido a lo que parecía un diálogo reservado a Max y Carlos.
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El año pasado, el pastel de Donington se lo repartieron Melandri y Checa. El italiano quiere más, su BMW le anima a crecerse porque la marca bávara pisa cada vez más fuerte en el Mundial. Checa, mientras, trata de mirar para otro lado cuando alguien, en la previa de la carrera, menciona el accidente del 98 que obligó a extirparle el bazo: "Aquella caída está completamente olvidada y la victoria del año pasado me trae buenos recuerdos. Espero poder hacer dos buenas carreras después del complicado fin de semana que vivimos en Monza".
Carlos salvó el match-ball en esa cita, pues se presumían serias dificultades para Ducati en un circuito que favorece la velocidad de la Aprilia. Ahora, en Donington (donde no estará David Salom tras su caída en Italia), los pilotos británicos reivindican su cuota de protagonismo. Y a la cabeza de todos ellos (Haslam, Laverty, Rea...), ese Sykes que afina su Kawasaki y se llevó la única carrera que pudo disputarse el pasado fin de semana en Monza debido a la lluvia. Está a sólo dos puntos (97,5 por 95,5) del Corsario, así que sólo queda esperar una cosa: el abordaje.