Rosberg reconcilia a Mercedes con el triunfo
El alemán logró su primera victoria, que supuso el retorno de la marca alemana a lo más alto del podio desde que por última vez lo hiciera Fangio en 1955. Alonso sólo pudo ser noveno y Hamilton es nuevo líder

Son así de disciplinados en este país donde la rectitud es norma. Al guardia de seguridad chino le habían dicho que no se podía jugar en el paddock. Y no se hable más. Nico Rosberg daba toques con el balón, uno, dos, tres... hasta que se caía la pelota; después, su entrenador personal y así hasta que llegó el guardián chino y les hizo meterse al box. Nico se reía. Quizá anticipando lo que estaba por llegar. Era apenas un par de horas antes del inicio de una carrera que cambiará para siempre su historia. Porque este alemán brillante, oscurecido por el pasado de Schumacher y el presente de Vettel, al fin iba a ser el protagonista de la historia. Primera victoria para Rosberg en su gran premio 111 y primer triunfo para Mercedes en su nueva andadura en el Mundial de F-1, la última fue en Monza 1955 gracias al genio de Juan Manuel Fangio. Ahora gracias a Rosberg. Y a Ross Brawn. Entre otros...
Pero vamos con lo que fue la carrera, con lo que sucedió en una auténtica competición de karts en la que se vieron a tres coches en paralelo en la recta, más adelantamientos que nunca y cambios de posiciones increíbles entre los diez o quince primeros. Salía desde la pole Nico Rosberg y pronto intentó escaparse, lo consiguió gracias al trabajo indirecto e involuntario de Michael Schumacher. El heptacampeón iba al máximo de sus posibilidades, pero lejos de su compañero de equipo y por delante de un pelotón en el que llegaban como bisontes en estampida Button, Hamilton, Webber y compañía. ¿Y Alonso? El asturiano esta vez se quedó atrapado en la salida y no pudo adelantar ninguna posición, pero se dio la circunstancia de que antes de la primera parada los diez primeros, a excepción de Rosberg, estaban en menos de tres segundos, algo inédito en los últimos años en la F-1.
Noticias relacionadas
Primera parada y entonces se empezó a descubrir el juego de estrategias que iba a decidir el gran premio. Porque la clave era ir a dos o tres paradas. Con el primer cambio de neumáticos las cosas seguían más o menos igual, pero tras el segundo podíamos ver a Felipe Massa liderando la carrera o a Hamilton undécimo. Por ejemplo. Una carrera extraña. La razón era que uno había parado sólo una vez y el otro dos, y los compuestos elegidos, el medio o el blando. Es un ejemplo, pero había más. Y mientras, Schumacher, en la carrera que podía haber supuesto su regreso al podio sufrió el error de un mecánico que no le ajustó bien una rueda y tuvo que abandonar.
En esos momentos, Button se ponía líder con Rosberg segundo, pero el inglés haría una tercera parada y el alemán seguiría hasta el final. También asomaba por allí de manera sorprendente Vettel, que salía undécimo y era segundo en esos instantes de carrera para acabar quinto. Y Raikkonen, tercero. Pero finalmente pararon Button y Hamilton. Y Alonso. Jenson salió por detrás de Vettel y Kimi, pero adelantó a ambos, al campeón en plena recta, al finlandés porque se quedó sin neumáticos. Lewis, por detrás, pasaba a todo el que se le ponía por delante, (Maldonado, Grosjean, Senna, Webber, Vettel...) para llegar al podio. Y Alonso se hundía. Intentó pasar a Maldonado pero fue imposible, se tocaron, se salió en una curva y regresó para destrozar a Sergio Pérez por el interior. Pero no llegó a más. Noveno. Tercero del Mundial, a ocho puntos del líder Hamilton. Minimizar daños. El español y su Ferrari renqueante llegaron más de medio minuto después de Rosberg, que recibía el aplauso de los suyos y el puño en alto de su entrenador. Con el que juega al fútbol en esos paddock del mundo...
