Fernando Alonso: "La F-1 está para ayudar"
Los pilotos de la parrilla no tienen una postura oficial respecto a la situación en Bahrain, aunque harán lo que les digan sus escuderías.

La pregunta sobre la situación de Bahrain la hizo Steve Dawson, enviado especial de ESPN Star Sports. Pero no tuvo respuesta. Ninguno de los seis pilotos que estaban en la rueda de prensa oficial de la FIA ayer en Shanghai quiso contestar, pese a la insistencia del moderador. Fue un momento tenso, se echó en falta alguna reacción sobre el conflicto por parte de los pilotos. Nadie esperaba un manifiesto a favor de los derechos humanos, pero sí al menos una respuesta ante un asunto de actualidad y en un deporte en el que los pilotos son los auténticos protagonistas.
En ese momento no llegó, pero después, ante las televisiones de todo el mundo, Fernando Alonso sí quiso expresar su opinión sobre el GP de Bahrain: "No tenemos ninguna noticia. Es un tema superdelicado. Nosotros no tenemos la suficiente información en la mano, tenemos que fiarnos completamente de la FIA, que tomará la mejor decisión. Yo creo que la F-1, como deporte, como show, como espectáculo, está para ayudar en alguno de estos casos en un país con dificultades, y si consideran que la F-1 vaya es un problema, y es mejor que no vayamos, lo aceptaremos también. Estamos a disposición de lo que considere la FIA".
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El asturiano se mostró prudente, pero también valiente. Echó mano de esa jefatura semioficial que se le supone para dar su versión. Y es que, al igual que sucede con otros organismos, no hay un manifiesto oficial por parte de la Asociación de Pilotos al respecto del problema de Bahrain.
De la Rosa también opinó: "Los pilotos hemos hablado al respecto y esperamos lo que diga la FIA, no tengo ni la información ni la cultura suficiente para poder opinar de lo que allí ocurre". Los pilotos, como empleados que son, harán lo que les digan sus equipos, y las escuderías, lo que diga la FIA. Pero su voz debería tener más importancia que ninguna otra porque son ellos quienes se juegan la vida, los que ofrecen ese espectáculo que les hace ganar dinero a ellos, pero también a muchos otros, incluidos octogenarios de pelo de plata.
