Fórmula 1 | La intrahistoria

Melbourne disfruta la fiesta de la Fórmula 1

Cada año se llena el parque donde se celebra la prueba

Manuel Franco
Redacción de AS
Actualizado a

Lleva una camiseta de Red Bull mientras mira hacia arriba, donde aparece gigantesca la figura de su padre, vestido de rojo Ferrari. Andy tiene cuatro años y camina por el centro de Melbourne de la mano de su progenitor de camino a Spencer Street, donde pretenden coger el tranvía. Van al gran premio de Fórmula 1 de Australia, hasta Albert Park. Se quedarán en la puerta 1 del circuito y vivirán un día inolvidable.

Durante el campeonato del mundo hay varios lugares especialmente apasionantes para los aficionados, donde la famosa frase "esto es una fiesta de la Fórmula 1" se hace realidad apabullante. Melbourne es uno de los más representativos. Cada año, el parque donde se celebra la carrera se llena desde el jueves hasta el domingo, cuando la multitud llega a impresionar.

Y es que en el parque de Santa Kilda, próximo a la playa desde donde sale el 'Spirit of Tasmania', el ferry con el que se puede ir a la isla del demonio, no sólo hay F-1. Este deporte es el centro, la excusa si se quiere. Allí se monta un auténtico parque de atracciones, hay orquestas que tocan al aire libre, otras en unas carpas, exposiciones de coches de F-1 de época, deportivos históricos y actuales, artefactos sobre ruedas como el famoso DeLorean de 'Regreso al futuro', una reproducción de Rayo McQueen, parrillas donde se toman los mejores bocadillos de salchichas, modelos que caminan directas al paddock ante la envidia de los mortales...

Y alrededor del lago, te encuentras hasta un par de tanques del ejército australiano, competiciones de motos de agua, exhibiciones de saltos de motocross y mil fotos junto al agua con el skyline de fondo que no escapan al viajero.

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Muchos llegan hasta aquí en el tranvía, varios números, porque se multiplica estos días, gratis, en un trayecto que va desde la estación central al parque, cruzando el río Yarra. Allí nos podemos encontrar con un inglés que apoya a Vettel, dos irlandeses seguidores de Hamilton y McLaren, un australiano que idolatra a Alonso con su camiseta de Ferrari y hasta alguien que querría que ganara Sergio Pérez con el Sauber. En diez minutos se llega al circuito y empieza el espectáculo.

Dos australianos saludan. "¿Españoles? Alonso is the best, the best (el mejor)", dicen como locos mientras muestran una camiseta en la que dicen que odian a McLaren, con la cara de Fernando impresa en el centro. Alonso is the best, ya me lo dijeron el año pasado en el campo de golf que rodea al circuito. Un año más lo siguen pensando. Que sea para muchos... y vengamos en el tranvía de la F-1.

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