Xavi Foj pudo con el enemigo japonés
Libró durante todo el Dakar una dura batalla con Mitsuhasi, pero finalmente se hará con la victoria en la categoría de T2.


Se dice pronto, pero Xavi Foj lleva 21 años seguidos en el Dakar. Cada edición, un reto. Tras acabar en 2011 en la vigésima posición de coches, en éste no había otro plan que ganar el título de T2 (coches de serie). Y ya lo acaricia. Tras un cara a cara con el japonés Jun Mitsuhasi, el golpe de mano llegó en Nazca. "Llegábamos con desventaja y sabíamos que el viernes era el día. Se trataba de dunas complicadas, ya nos lo habían avisado, dunas tipo Mauritania, y no nos engañaron. Mitsuhasi y yo entramos juntos en ellas y yo tomé la iniciativa. Él intentó seguirme y se empezó a enganchar. Y allí le dejé", comenta el de Molins de Rey (Barcelona).
Hace un par de meses, en un encuentro en Teruel para presentar el equipo, Foj ya habló de la similitud entre las dunas mauritanas y las de Perú: "Son delicadas. En Nazca había que precisar mucho las presiones de neumáticos, deshinchamos todo lo que nos permiten los Cooper, a 0,6 bares, y el Toyota y las ruedas se han portado bien. No nos hemos enganchado incluso en zonas donde hemos visto tirados a los Kamaz, los Toyota oficiales, los Mini".
Noticias relacionadas
La paciencia es virtud incalculable en el Dakar y Foj sabe aprovechar su experiencia. Sobre todo en una guerra contra un ejército superior: "Ellos son un equipo oficial como debe ser, con dos coches en carrera, cinco mecánicos por coche. Sólo había que ver el día de asistencia. Todas las piezas que por reglamento se podían cambiar, las cambiaron: amortiguadores, brazos, triángulos, manguetas, tirantes, radiadores... Nosotros somos un equipo pequeño, con lo suficiente, pero sin margen".
Ha sido testigo de la lucha por el título absoluto, también de las polémicas por el Hummer de Gordon. "Un día me adelantó y realmente corría mucho. Ves que ese coche, proporcionalmente, corre mucho. Obviamente tiene una magnífica suspensión, menos peso y todo eso, pero la aceleración que tenía en etapas de tanta altitud con un motor atmosférico no era comparable con los otros coches que llevaban turbo. Así que mucha gente se lo olía, pero había que probarlo. Para eso están los comisarios", comenta Foj, quien valora como muy positivo su estreno con Jordi Cervantes como copiloto: "Este año, viniendo tan en precario con Toyota España y Prismampa, teníamos que tomar decisiones drásticas. Queríamos un mecánico en el coche. Sacrificamos experiencia de navegación en el Dakar por mecánica. Esa decisión nos ha funcionado. Y Jordi es una magnífica persona y un excelente compañero".