Volamos a Perú y los jotes vigilan los Kamaz

Último vuelo por Chile, hoy ya estamos en Perú, que se estrena en el Dakar. En Arica rozamos la frontera y la caravana renueva sus visas. La carrera, mientras, sigue. Aquí, unos van en moto, otros en coche o en camión, pero los hay incluso que van en triciclo. Suponemos que a motor, porque de lo contrario no se entiende la ineptitud de unos cacos, cartoneros para más señas, que robaron en una casa pero en nada fueron detenidos por los carabineros. El diario no miente: "A pocas cuadras de la vivienda encontraron a ambos sujetos en el triciclo (¿?) con cartones y artículos de música. Dijeron ser músicos, pero confundieron un micrófono robado con un secador de pelo". Con este calor, con la arena del desierto anidando en nuestra cabeza, confundimos cualquier cosa. Los que no se confunden, ya ni juntos ni revueltos, son Gordon y Al-Attiyah. Tras el abandono del catarí, el californiano se desfogó en AS. Luego, desapareció de su parque cerrado y sólo extendió la lona para reparar su Hummer. Ya no esperaba al de Nasser. Game over, me dijo Robby respecto a la relación con el príncipe catarí. La verdad es que el juego ha durado poco. Apenas mes y medio. Quien también se va para casa es Ayrat Mardeev. No sabemos cómo se dice batacazo en ruso, pero eso es lo que sufre el equipo Kamaz post Chagin, siete veces campeón del Dakar. Su relevo natural, Nikolaev, fue expulsado por hacer trampas. Y ahora cae Mardeev. Sólo queda Ardavichus como apuesta. Por lo pronto los jotes, aves carroñeras que nos conocen del año pasado, ya sobrevuelan el campamento. 'Dicciodiario': Quedarse en pana (Chile). Quedarse tirado porque el coche falló. Por ejemplo, a Holowczyc en la etapa de ayer. El polaco, que marchaba tercero en la general, vio como su Mini se averiaba. Gracias a ello Roma le pasó en la clasificación.