Dakar 2012 | Novena etapa (Antofagasta-Iquique)

El Hummer revienta yAl-Attiyah se va a casa

El ganador de 2011 y su copiloto, Lucas Cruz, sufrieron otra avería y en el kilómetro 200 de la especial dijeron adiós a la prueba. La etapa se la llevó el Hummer de Gordon

<b>ABANDONO. </b>El Hummer 300 de Al-Attiyah, copilotado por Lucas Cruz, queda fuera de combate.
Héctor Martínez
Subdirector de AS
Nació en Madrid en 1969. Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad San Pablo CEU. Entró en el Diario AS en 1991. Hasta 2017 ejerció como redactor en las secciones de Baloncesto, Cierre, Más Deporte, Fútbol y Motor. En 2016 es nombrado redactor jefe de la sección de Motor. Desde 2017 es subdirector del diario.
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Se vio ya desde el primer día que el equipo no estaba a la altura del piloto y el copiloto, Nasser Al-Attiyah y Lucas Cruz. El Speed es el proyecto de Robby Gordon, pero tan particular como el propio piloto californiano. Un planeta extraño para quienes procedían del equipo Volkswagen, rey de reyes en los Dakar que se habían disputado hasta la fecha en Sudamérica. Así que el abandono de ayer no era más que la crónica de una muerte anunciada, presagiada incluso por Nasser y Lucas, quienes desde hace unos días sabían que la cuerda se iba a romper. Solamente faltaba ver dónde llegaría su adiós. Lo hizo en Iquique, donde se impuso Robby Gordon y los aficionados disfrutaron de una bajada vertiginosa, a tumba abierta, del Hummer rumbo al mar. El coche más rápido de la competición (20 km/h más de velocidad punta que el Mini All4 Racing) lanzado hacia una victoria que sitúa al americano a sólo 5:58 de Peterhansel. Detrás de él, Nani Roma, tercero en la etapa y cuarto en la general, ahora a 19:26.

Pero el H3, aunque fuera el de Al-Attiyah y no el de Gordon, es un gigante al que le duele el estómago. La tumba fue de nuevo el alternador y su correa, un calco de lo que ya lastrara al catarí en la jornada previa, donde perdió 8:09 respecto a Roma. El enésimo problema mecánico de un reto que nació torcido ya desde la primera etapa en Santa Rosa.

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Allí fue el aceite derramado el que afectó al conducto eléctrico, obligando a Al-Attiyah y Cruz a ejercer de mecánicos. En Chilecito, el Hummer se quedó embarrado y perdió 26 minutos. En Fiambalá se sumaron las fatalidades, como las réplicas de un terremoto: se soltó el anclaje del neumático de repuesto, éste cayó sobre un manguito de agua y el tubo se rompió. Resumen: otros 24 minutos cedidos ante los rivales, quienes sólo vieron sonreír a Al-Attiyah y Cruz en Copiapó, donde sumaron su única victoria de etapa.

Y en Antofagasta, hace dos días, se rompió la correa del alternador y 70 kms. después, el propio alternador. ¿Algo más? Sí, lo de ayer, la traca final que obligó al Hummer 300 a abandonar a los 200 kilómetros de especial. Al-Attiyah se va a casa. El Dakar se queda sin su último campeón.

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