Dakar 2012 | Actualidad

Laia se siente a gusto con el código Guasch

La campeona de trial y ganadora en féminas el pasado año lleva a Marc de 'mochilero' y ambos repasan cada día el 'roadbook' de un Dakar "mucho más duro que el de 2011"

<b>TRABAJO DURO. </b>Marc y Laia repasan su 'roadbook', una tarea obligatoria para los pilotos de motos.
Héctor Martínez
Subdirector de AS
Nació en Madrid en 1969. Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad San Pablo CEU. Entró en el Diario AS en 1991. Hasta 2017 ejerció como redactor en las secciones de Baloncesto, Cierre, Más Deporte, Fútbol y Motor. En 2016 es nombrado redactor jefe de la sección de Motor. Desde 2017 es subdirector del diario.
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En 2011 debutaba y era la estrella. La joven promesa que, tras ganar diez Mundiales de trial del tirón, probaba suerte en la aventura entre las aventuras, el Dakar. Laia Sanz se ganó a todos. A los que coincidíamos con ella en el vivac y a los se enfrentaba con una moto entre piedras y dunas. Acabó 39ª y como primera mujer de la competición. Ahora marcha 51, pero la clasificación "no es una obsesión". Lo dice mientras repasa junto a Marc Guasch, su mochilero, el roadbook del día siguiente. "Este año tienes otra perspectiva, sabes cómo tomarte las cosas con más calma: descansar bien, aprender a dosificarte, no perderte ningún detalle, no salir a fondo aunque una etapa sea dura", reconoce Laia.

Marc acaba de marcar en rojo una indicación del libro de ruta. El código Marc es claro, nos lo explica él mismo: rojo, peligro; verde, cambio de sentido brusco; azul, sentido a seguir; y negro, para escribir más grande el grado y el rumbo a seguir. El que acaba de señalizar es un 'Peligro 3', "cada vez más habituales en carrera", dice Guasch, que tiene claro que está siendo "un Dakar mucho más duro que el del año pasado". "No sólo en las especiales, sino incluso en los enlaces y los horarios. Si dicen que vamos de menos a más, no sé con lo que nos vamos a encontrar", afirma. El piloto de La Garriga tiene claro que trabaja para una campeona: "Está cumpliendo perfectamente el objetivo que se había fijado al venir aquí. No debe tomar riesgos, hay que controlar las caídas. La función de 'mochilero' es nueva para mí. Lo más importante es estar trabajando para una campeona del mundo de trial como ella. Es humilde, trabajadora, y eso es muy importante".

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Laia se sonroja cuando hablan de ella. Ella le devuelve el elogio a Marc: "Nuestra relación es muy buena. Empezamos a trabajar en octubre, con mezcla de moto y físico, y su experiencia es una ayuda tremenda para mí. Y en carrera es importante tratar de ir juntos. El miércoles, por ejemplo, rompí el depósito y cogí la de él. Estoy muy a gusto". Por el Barça no discuten, ambos son culés. Y, viéndoles compartir el roadbook, parece que llevaran haciéndolo toda la vida. Deben medir fuerzas, también cuidar esa Gas Gas en la que Sanz se siente más cómoda que en la Honda "porque es más equilibrada, ya que el peso de la gasolina ahora se reparte más, y más estrecha, lo que favorece el pilotaje".

Pero hay que proteger la mecánica y por eso cambiarán motor en la jornada de descanso, en Copiapó, por más que le penalicen con 15 minutos. "La arena blanda hace que sufra mucho, ayer acabó hirviendo la gasolina y castigamos mucho el embrague", apunta Guasch. Más vale prevenir que curar. Que viene lo duro. Eso que ambos marcan bien en rojo en el roadbook.

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