Dakar 2012 | La sexta etapa fue cancelada

La suspensión por la nieve divide a los pilotos

Mientras Al-Attiyah no creía que fuera justificada la decisión por la escasez del blanco elemento: "Sólo había un poquito", Roma apoyaba la opinión de la organización: "Han hecho lo que tenían que hacer"

<b>RECIBIMIENTO CHILENO. </b>Tras cruzar el 'nevado' Paso de San Francisco, el convoy llegó a Chile donde fue vitoreado por los aficionados.
Héctor Martínez
Subdirector de AS
Nació en Madrid en 1969. Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad San Pablo CEU. Entró en el Diario AS en 1991. Hasta 2017 ejerció como redactor en las secciones de Baloncesto, Cierre, Más Deporte, Fútbol y Motor. En 2016 es nombrado redactor jefe de la sección de Motor. Desde 2017 es subdirector del diario.
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Llegaron, en convoy pero llegaron. Entre la nieve de la cordillera andina, pero llegaron. Con el frío en las manos que a Joan Pedrero, por ejemplo, le impedía escribir en la tarjeta de los comisarios allí arriba, en el Paso de San Francisco, a 4.700 metros de altura sobre el nivel del mar. La caravana del Dakar llegó a Copiapó tras la etapa que no fue, la sexta, suspendida por las malas condiciones climáticas. Aunque no tan malas. Menos terreno para recortar diferencias pensarán Marc Coma y Nani Roma, nuestras bazas cara al título, más tiempo para pensar sobre la moto o en el coche. Ocho horas al tran tran dan para mucho

La etapa fue un sucedáneo porque, lo que debía ser un enlace de 394 kilómetros y una especial de 247, primer gran plato de los que nos reserva el desierto de Atacama, se convirtió en un paseo por las nubes. Entre nieve, sí, pero poca. O eso al menos se desprende de las palabras de algunos. "No había tanta. Creo, sinceramente, que ha venido bien para tratar de reagrupar a todos los pilotos, ya que las etapas anteriores habían sido muy duras y se corría el riesgo de que mucha gente se quedara fuera", apuntaba Jordi Viladoms, mientras se disponía a comer. El propio Al-Attiyah fue algo más lejos: "No había nieve, sólo un poquito. Se podía haber disputado la etapa. Con frío, pero se podía haber disputado". Roma, lo contrario: "La organización ha hecho lo que tenía que hacer". Es decir, que no siempre llueve, ni nieva, a gusto de todos.

Marc Coma está en el mismo equipo que Al-Attiyah, me explico: él también corre contrarreloj y le habría venido bien que la especial entre Fiambalá y Copiapó se hubiera disputado. "Es una pena porque quiero que la carrera sea dura, pero bueno, vamos a centrarnos en el bucle de Copiapó, que siempre la jornada previa a la de descanso suele ser muy peligrosa", decía Marc, que trataba de matar el tiempo hasta la llegada de los camiones de asistencia, que iniciaban el tedioso enlace tras motos, coches y camiones.

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Ni siquiera el roadbook estaba listo por la organización, así que Coma se dedicó a charlar con los demás competidores. Lo hacía Pedrero, su mochilero, que espera "que a partir de ahora el Dakar sea duro, duro, cuanto más duro mejor", o Nani Roma, que departía con Peterhansel, su compañero y máximo rival.

El español de Mini combatió el aburrimiento escuchando a Adele, también admirando el paisaje, capítulo en el que el Chaleco López ejerció de embajador chileno: "Era bellísimo. Es que mi país es muy bonito. Bienvenidos". Bienvenidos también a Atacama, donde ya comienza la verdadera batalla de este Dakar.

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