De Villiers el gran tapado que ya fue campeón
El sudafricano se impuso en la edición de 2009 y quiere repetir al volante de un Toyota Hilux


Alguno podría pensar que es el tapado de este Dakar 2012. Desde que se confirmó la presencia de Al-Attiyah, la competición de coches se dibujó como un duelo entre el campeón y el equipo estrella, ese X-Raid con cinco Mini como cinco soles. Sin embargo, Giniel de Villiers está en liza, vivo, quinto en la general a pesar del susto de ayer con un socavón. Él prefiere seguir en un segundo plano, guarda silencio, y sólo sonríe cuando le preguntamos qué se siente al tener su dorsal 301 entre el 300 del Hummer de Al-Attiyah y el 302 del Mini de Peterhansel. "Lo mejor es no estar delante del Hummer de Al-Attiyah, ése sí que es un peligro. Te ves venir ese coche y", bromea.
Conoce bien el Dakar, no en vano lo ganó en 2009. "Estoy motivado. Estreno nuevo coche con un extraordinario equipo detrás. Es un buen paquete. Aunque suene a tópico, el objetivo es acabar, lo será siempre. El Dakar exige, luches por los primeros puestos o más atrás, pero queremos ser protagonistas", apunta el sudafricano.
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Enfrente, el Mini, para De Villiers "el coche a batir", con muy buenos pilotos. Pero él está convencido de "estar cerca" con su Toyota Hilux. "Quedamos gratamente sorprendidos de cómo se comportó el coche en las dunas de Namibia. Podemos competir, quizá no ser los más rápidos, pero sí presentar batalla".
En Toyota prosigue la carrera que Volkswagen le frenó al anunciar su marcha del Dakar. "Las historias empiezan y acaban. Fui un afortunado al disponer del Touareg con el que gané un Dakar. ¿Que decidieron no seguir?, pues había que buscar otras vías para estar aquí. Toyota es mi apuesta. Y espero que la acertada", finaliza Giniel.