Nani Roma salva la maldición de Fiambalá
El español se mantiene tercero en la general de coches tras superar el punto que le echó de carrera en 2010 y, más tarde, en el que se había lesionado su copiloto, Périn, en 2009. Al-Attiyah volvió a perder una minutada


Sigue tercero, pero tercero tras Fiambalá, el lugar que le hacía fruncir el ceño cada vez que alguien le recordaba que ahí empezaba verdaderamente el Dakar 2012. Hablamos de Nani Roma, el Mini All4 Racing amarillo, la apuesta española que ayer vio de cerca los peligros del pasado. "Me temblaba el cuerpo porque hemos cruzado a 200 metros de la zona en la que tuve el accidente en 2010. Y un poco más tarde, donde tuvo el suyo Michel Périn con Carlos Sainz en 2009", relataba el barcelonés en el parque cerrado del equipo X-Raid.
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La alegría allí era completa, porque el primer asalto serio a este Dakar dibujaba una general que entusiasma a Sven Quandt, el dueño del equipo: Peterhansel es 1º, Holowczyc, 2º, y Roma, 3º. Minipolio. La frase del propio Nani lo dice todo: "Feliz de estar aquí". Quizá la suscribirían Nasser Al-Attiyah y Lucas Cruz, que volvieron a sufrir un revés en forma de minutada.
Esta vez, cuando su Hummer volaba hacia el final de la especial aventajando en cuatro minutos a Peterhansel en el CP5, volvió a romper. En esta ocasión, una avería en cascada, como esas piezas de dominó que caen una sobre la otra: se soltó el anclaje del neumático de repuesto, éste cayó sobre un tubo de agua y el tubo se rompió. Resultado: 23:55, tiempo perdido respecto al polaco Holowczyc, que ganó. "Nunca me había ocurrido", alegó Robby Gordon, segundo en la etapa y jefe de los Hummer. "Esto es lo que pasa cuando estás en un equipo que no es de alto nivel", asumía Al-Attiyah, a quien un miembro de los mecánicos perdía perdón. Pero con eso no basta.