Bilbao resiste en el Dakar con Livingston
Ignacio Corcuera Livingston debuta sin copiloto en este Dakar con su Mitsubishi Montero y su hija María de 16 años como ayudante


Es de Bilbao, así que es capaz de correr el Dakar él solito y más. Vamos, que para trenes con el pecho. Ignacio Corcuera debuta en el gran raid, lo hace tras 14 años entregado a los todoterreno, un periplo que inevitablemente debía llevarle hasta el Dakar. Y aquí está, cubierta ya la cuarta etapa, con su Mitsubishi Montero recuperando fuerzas en el campamento. "Está siendo una carrera muy dura, y para mí más aún que la hago en solitario. Además, me toca lidiar con los camiones, que con su paso destrozan la pista y la hacen impracticable", comenta recién salido de su tienda de campaña.
La ruta que la ha llevado hasta el Dakar tiene ocho escalas anteriores. Vayamos paso a paso: Trans España, Vuelta a España, la Rosa de los Vientos en Túnez (localizar los cuatro puntos cardinales extremos y cubrirlos), Senegal y Libia, Expedition Truck, Transafricana Classic (Parías-Dakar) y el Rally de los Faraones, quizá la prueba que más se asemeja a la que ahora disputa. Corcuera, que es conocido como Livingston, su segundo apellido, como el famoso explorador escocés (aquél con una e al final), se lanzó finalmente al Dakar, en el que no tiene "otro sueño que acabar", gracias a la ayuda económica de patrocinadores, fundamentalmente del Ayuntamiento de Bilbao y la Diputación de Vizcaya.
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Apenas ha dormido. Tras llegar ya de noche al campamento y revisar los desperfectos del Mitsubishi, ha descansado tres horas en su tienda de campaña verde. Verde como San Mamés, donde juega su Athletic, verde como el terreno que ahora dejamos atrás para adentrarnos en las dunas y el desierto. Aún queda mucha carrera, mucha aventura, muchos kilómetros para llegar al final del Dakar en Lima.
A Livingston no le asusta. Su hija, María, que este enero cumple 16 años, está con él ("ésa es mi gran ayuda"), y él quiere cumplir etapas "cuatro, siete, nueve, da igual", porque este vasco tiene claro que ya ha cumplido su sueño. "Así que, que me quiten lo bailao".