Jordi Torres no corría solo, su hermano Rúben lo hacía con él

El 8 de octubre de 2006 la tragedia sacudió las vidas de la familia Torres. Rubén, de 18 años, moría fruto de una caída en la quinta carrera del CEV de Supersport, la de Montmeló. Cayó y fue arrollado por dos pilotos, resultando mortales las graves lesiones sufridas en la cabeza y el tórax. Mientras, su hermano Jordi, un año mayor, culminaba la misma carrera con un buen segundo puesto, tras Forés, y sólo al bajar del podio supo de la gravedad del estado de su hermano.
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Jordi, que este año ha corrido medio Mundial de Moto2 para Aspar, hubiera cambiado aquel podio y todos los que vinieron por recuperarle, pero sabedor de que eso era imposible, siempre ha creído que "la mejor manera de rendirle tributo es seguir corriendo y ganar por él. Estuve a punto de dejarlo cuando le perdimos, pero tiré adelante". Lógicamente, "este título es para él".
Se lo dedicó nada más cruzar la meta de Jerez como nuevo campeón de España de Moto2. Se paró en la primera curva y se puso el nueve de Rubén, para lucirlo emocionado en la vuelta de honor. Mientras, sus padres Joaquín y Yolanda lo celebraron en el box del Laglisse, felices por Jordi y a la vez con Rubén muy presente en sus corazones.