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Gran conmoción por la muerte de Dan Wheldon

Automovilismo | Indycar

Gran conmoción por la muerte de Dan Wheldon

Gran conmoción por la muerte de Dan Wheldon

getty, reuters y afp

El brutal accidente de quince coches en Las Vegas que acabó con su vida ha sacudido al mundo del automovilismo. El británico de 33 años había sido campeón de la Indycar y doble vencedor de la Indy 500.

Dejar de correr porque es peligroso? También puedo morir atropellado. Competir va en mi sangre, es parte de mí y de mi vida". Así contestó Ayrton Senna al preguntarle si tenía miedo al volante. El domingo pasado en Las Vegas otro gran piloto moría haciendo lo que más le gustaba: intentando ganar una carrera de coches. El británico Dan Wheldon se vio involucrado en uno de los peores accidentes que se recuerdan en el automovilismo.

En la cita final de la Indycar, 15 coches se convirtieron en juguetes del destino en la vuelta doce. Choques violentos, piezas desprendidas con tremenda violencia, vuelos descontrolados y el corazón encogido de asistentes y telespectadores. Tras el estupor, las asistencias se movilizaron para analizar la importancia de los heridos. Wheldon fue evacuado en helicóptero al hospital, mientras el australiano Will Power, la británica Pippa Mann y el estadounidense J. R. Hildebrand eran trasladados por carretera. Desde entonces, la escasez de noticias, las caras y los gestos de los pilotos y el anuncio de un comunicado oficial del jefe, Randy Bernard, presumían el horrendo final: "Anunciamos con mucha tristeza que Dan Wheldon falleció debido a lesiones a las que no podía sobrevivir". Terminaban cinco años sin accidentes mortales en la Indy. El último fue Paul Dana en Miami.

"Era una gran persona". Es la frase más repetida por los que le conocieron. Oriol Serviá, el único español del certamen, también empezó así a hablar de Wheldon, un talento que fue estrella del kárting de su país y al que sólo el dinero le alejó de grandes cotas en Europa como sí logró su gran rival coetáneo, Jenson Button. Por eso se fue persiguiendo el sueño americano... y lo consiguió.

En 2003 fue el mejor rookie de la Indycar y al año siguiente ganó su primera carrera y fue subcampeón. En 2005 se llevó el título y las 500 millas. En 2006, BMW le tentó como tercer piloto para la F-1, pero Wheldon no quiso dejar atrás su perfecta vida. Era un ídolo en EE UU y había conocido el amor en su asistente personal, Susie Behm, con la que se casó en 2008, y tuvieron a Sebastian en 2009 y a Oliver en marzo de este año. Poco antes de volver a ser el rey de la Indy 500.

En Las Vegas perseguía el premio de cinco millones de dólares, pero no como el resto. Wheldon lo quería para repartirlo con un aficionado que tuviera la suerte de ganar un concurso. Así era Dan. Descanse en paz.

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