Fórmula 1 | La intrahistoria

Roy Sahara y la boda de los 93 millones

Rafa Payá
Nació en Madrid (1976). Licenciado en Derecho con un master de postgrado en periodismo deportivo. Entró en AS en 2004 en Más Deporte para pasar a motor (15 años) y en 2020 regresó a poli donde hace atletismo, golf, deportes olímpicos... Ha cubierto deportes de motor (F-1, MotoGP, Fórmula E...), europeos y mundiales de atletismo, y eventos de golf.
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En el elitista mundo de los propietarios de escuderías de F-1, formado por multimillonarios abonados al glamour, el lujo y los dispendios económicos, el accionariado de Force India ocupa un lugar estelar. Vijay Mallya, 871 en la lista Forbes, compró Spyker y lo transformó en el primer equipo indio. Desembolsó, junto a su amigo Michiel Mol, 88 millones de euros y se quedó el 85% de las acciones. Un capricho para un empresario dueño de sesenta empresas, como la tercera compañía de bebidas alcohólicas del mundo, United Breweries, y la compañía aérea Kingfisher Airlines. Además de juguetes como el 'Indian Empress', un tremendo barco de 95 metros de eslora.

Ahora ha decidido compartir su escudería, que pasa a llamarse Sahara Force India F1 Team, y pocas semanas antes del GP de la India ha vendido el 42,5%, la mitad de lo que poseía, a un compatriota, otro hombre de negocios: Subrata Roy Sahara. 73 millones de euros ha pagado el presidente del grupo Sahara India Pariwar, un gigantesco conglomerado de negocios con intereses en inmuebles, entretenimiento, medios de comunicación y aviación. Además de patrocinar los equipos nacionales de cricket y hockey hierba.

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Saharasri, como también es conocido, tiene 64 años, fundó el grupo Sahara en 1978 y es un gran aficionado al deporte. En 2009 negoció con el Manchester United para patrocinarlo y el pasado año valoró seriamente comprar el Liverpool.

En lo que nadie ha superado al nuevo copropietario es en un peculiar récord. Es el organizador y pagador de la boda más cara de la historia. 129 millones de dólares (93 de euros) se gastó en el doble enlace de sus hijos Seemanto y Sushanto. 10.000 invitados degustaron 110 platos mientras escuchaban a 121 músicos de la Sinfónica de Londres. Y 40.000 mendigos cenaron gratis esa noche.

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