Mosley acusa a la F-1 de cómplice de la represión

El Consejo Mundial de la FIA, celebrado el viernes en Barcelona, dio luz verde al GP de Bahrain. "En nombre de Bahrain, me gustaría dar las gracias a Bernie Ecclestone, a Jean Todt, a la FIA y al resto de la comunidad del deporte del motor por el apoyo y la comprensión que han tenido este año", afirmó Zayed R. Alzayani, presidente del circuito de Sakhir. Y a raíz de esa declaración, llegaron las críticas. El primero en parrilla fue Mark Webber. "El deporte debería haber adoptado una postura mucho más firme a principios de este año en lugar de estar constantemente retrasando su decisión con la esperanza de volver a programar la prueba en 2011. Se habría enviado un mensaje muy claro acerca de la posición de la Fórmula 1 sobre algo tan esencial como los derechos humanos y sobre cómo se tratan las cuestiones morales", dijo el australiano de Red Bull. Max Mosley, ex presidente de la FIA, se unió desde el 'Sunday Times' al coro de voces críticas con la postura del Consejo Mundial: "Con esta decisión, la Fórmula 1 se convierte en cómplice de lo que ha pasado, en uno de los instrumentos de represión del Gobierno de Bahrain. Es un error que no se olvidará y que, si no se rectifica, tendrá un alto coste para la Fórmula 1. Si la Fórmula 1 acepta ser utilizada de esta forma en Bahrain, compartirá la culpa del régimen igual que si hubiera salido y ayudado a masacrar a los manifestantes desarmados". Más duro no se puede hablar, aunque sí desde otras trincheras. Por ejemplo, desde los parlamentos. Así opina el ministro de Deportes británico, Hugh Robertson. "La política no puede determinar el deporte. Cuando eso pasa es un desastre". La pregunta ahora es: ¿pasará?