Fórmula 1 | La intrahistoria

'Visita Libia' pudo unir a Gadafi con McLaren

En Gran Bretaña han desvelado las conversaciones de patrocinio mantenidas la pasada temporada por Libia y McLaren, escudería que ya fue criticada en su día por contar en el accionariado con una empresa estatal de Bahrain.

<b>AQUÍ PUDO LUCIR. </b>Button y Hamilton descubren el MP4-25 con el que disputaron el Mundial 2010.
Héctor Martínez
Nació en Madrid en 1969. Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad San Pablo CEU. Entró en el Diario AS en 1991. Hasta 2017 ejerció como redactor en las secciones de Baloncesto, Cierre, Más Deporte, Fútbol y Motor. En 2016 es nombrado redactor jefe de la sección de Motor. Desde 2017 es subdirector del diario.
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Tirando del hilo se llega hasta Libia. Y hasta el mismísimo Gadafi, que en sus pretensiones de correr y triunfar pensó en McLaren como el mejor vehículo para cumplir ambas metas. Fue en 2010, en la temporada que la casa de Woking abrió con Button y Hamilton tirando de una tela blanca para descubrir el MP4-25, monoplaza que estuvo a punto de lucir en los laterales un rótulo con una invitación clara: "Visit Libia". Al final, todo se vino abajo pese a los 25 millones de libras (30 millones de euros) que presuntamente estaban sobre la mesa.

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Desde Inglaterra revelan que llegó a existir una maqueta del monoplaza luciendo ese patrocinio. Todo se negoció a través de la Oficina Libia de Turismo, cuyos hilos maneja Saif Gadafi, hijo del coronel que estos días libra una cruenta guerra contra el pueblo libio y la OTAN. El nexo entre Saif y McLaren no fue otro que Alex Waters, ex piloto de la F-3 Británica, que se habría beneficiado de un buen pellizco de la operación. "Hablamos con Waters e incluso le enviamos una fotos de cómo quedaría el coche con el patrocinio", reconoce una fuente del equipo.

Saif, que ha protagonizado en el Reino Unido turbios capítulos de donaciones a la London School of Economics (LSE), en la que estudió y donde dicen que copió su tesis, llegó a ser invitado por McLaren a su factoría de Woking. En el accionariado del equipo británico figura ya 'Mumtalakat', empresa estatal de Bahrain. No es la primera vez que la sangre de Gadafi y de la Fórmula 1 se mezclan. Ya el año pasado se reveló que el hijo del coronel estaba detrás de la apuesta de Jacques Villeneuve de regresar a la F-1 con Durango, ex escudería de las GP2 Series. Y en 2004, el propio Muamar envió a su primer ministro al gran premio de Bahrain por el interés de Libia de acoger en su día una carrera del Mundial. Algo que ahora mismo es impensable.

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