De 'gorrilla' con el coche de Nasser

Soy una especie de gorrilla, de aparcacoches. El Volkswagen de Nasser Al Attiyah, su Race Touareg 3 con el dorsal 302, pasó la noche junto a mí. El príncipe qatarí, mientras, dormía plácidamente en un hotel. Cuando me desperté y desmonté la tienda de campaña, Nasser aún no había vuelto. Le dejé las llaves bajo la arena de San Juan. Bajo esa arena en la que no hago otra cosa que descubrir arañas, otros rescatan para la Humanidad restos mayores. Esta misma semana han hallado al abuelo diminuto del Tiranosaurio, que habitó por aquí hace algo así como 230 millones de años, cuando aún no había parrillas ni provoleta. ¡Pobre! Han bautizado a la especie como Eodromaeus, que en latín quiere decir "corredor del amanecer". Igual que Al Attiyah, que voló hacia el título con De Villiers y Carlos Sainz siguiendo su estela. Supongo que encontraría las llaves... 'Lunfardo Express'. Ancun: Voz de alarma, de cuidado. Toda cautela es poca, así que Nasser Al Attiyah, Marc Coma, Vladimir Chagin y Alejandro Patronelli, ganadores de este Dakar, no podían confiarse pese a que la última especial de ayer sonase a trámite. Como al final lo fue para los cuatro.