Triunfo de Al Attiyah con récord de etapas para Sainz
Es lo que se puede esperar de un piloto de leyenda: que sea grande. Y Carlos Sainz lo es, con amortiguación o sin ella en su Volkswagen Race Touareg 3. Por eso, pese a que el título en el Dakar 2011, que es a por lo que verdaderamente vino hasta Suramérica, se había escapado definitivamente, el piloto madrileño quiso seguir haciéndose un hueco en los libros de historia. Así que ganó en la llegada a Baradero (Buenos Aires) y superó a Stephane Peterhansel en número de victorias parciales en coches (24 por 23 del francés). Leyenda
Noticias relacionadas
Quizá son Sainz y Peterhansel quienes mayor revés han recibido en este Dakar. El piloto de BMW acudía a Buenos Aires con el objetivo de sumar su décimo triunfo (su palmarés exhibe seis títulos en motos y tres en coches). Nunca había ganado en Suramérica. Para Sainz, tocaba revalidar el éxito de 2010. Era el favorito, sus compañeros en VW así lo reconocían en las verificaciones técnicas de los vehículos, apenas un día antes de que arrancara la carrera. Sainz ha ganado siete etapas en este Dakar, todo un hito, más que nadie, pero se va con las manos vacías. El éxito y el confeti corresponden ahora a Nasser Al Attiyah, erigido ayer en ídolo de los argentinos.
Es un piloto muy rápido, temerario en ocasiones, y un fuera de serie cuando se baja del coche. Para cada aficionado tiene una sonrisa, además del "muchas gracias" en perfecto castellano. El qatarí cerró su Dakar 2011 con un segundo puesto en la etapa entre Córdoba y Buenos Aires, a 38 segundos de Sainz. Ese compañero-rival que alimenta sus ganas de pilotar y de llegar primero a la meta. Allí donde tantas veces ha estado Sainz.