Últimas funciones del circo dakariano

Sumen los 42 grados en San Juan, el calor infernal de los motores del Hércules soplando en plena cara, la rueda de prensa bajo el sol, el correr a por Coma, que ya llega, el polvo que levanta su KTM, el tubo de escape del Kamaz, el olor a combustión que nos escupe el Race Touareg 3. Todo suma. Y multiplíquenlo por diez e imaginen cómo llegó Carlos Sainz al vivac tras diez horas en el coche, sufriendo su particular vía crucis sin Sevilla ni costaleros. "Toca, toca", me dijo, y lo que toqué no era él, ni siquiera su mono, sino un piloto derritiéndose. Deshidratado. Aquí, en el Valle del Tulum, el circo de tres pistas prepara sus últimas funciones. La mujer barbuda es ahora una Laia guapa que ha impresionado en su debut; los caballos perdieron sus amazonas y se esconden bajo un motor; y los únicos domadores que quedan se empeñan en cerrarle las fauces a una rueda camionera, tal y como puede verse en la foto que acompaña estas líneas.'Lunfardo Express'. Romperse la esquena: trabajar denodadamente, sin descanso, con mucho esfuerzo. Como lo hizo Mark Miller para ayudar a Sainz a reparar su coche. "Good job", (buen trabajo) le dijo el madrileño.