Coma roza el triplete tras llevarse otra etapa
Con una nueva victoria parcial, al catalán de KTM sólo le separan 181 kilómetros de especial para anotarse su tercer triunfo en motos en la gran carrera desértica


Bajo el toldo naranja, dos mundos. En el de la derecha, con el logo de Team Red Bull, Cyril Despres se quita el equipo y se hunde sobre una silla de lona. Está exhausto. Se intentó, pero no pudo ser. En el de la izquierda, adornado con las letras de MRW Rally Factory Team, Marc Coma deja ver la sonrisa incluso con el casco puesto. No le vemos su boca, pero sí sus ojos. Y hablan por sí solos. Habrá que volver a decir que esto no ha terminado, que queda aún una etapa, que hasta que no se llega a Buenos Aires no hay nada hecho Lugares comunes. Prudencia máxima del piloto de Aviá, hace bien, que está a sólo unas horas de dar a KTM un nuevo Dakar. El décimo consecutivo para la firma austríaca, que vive la cara y la cruz bajo dos toldos naranjas.
El trayecto de San Juan a Córdoba, en una especial de aúpa (555 kilómetros, la segunda más larga), nos dejó palabras menores, como el hecho de que el terreno no era propicio para grandes diferencias. Y discursos mayores, como el de Coma, que nos ha hecho fácil un Dakar que no lo es, gracias a su talento y al potencial de su moto, esa KTM a la que la dieta (bajó de 690 a 450cc y perdió 15 kilos) no le ha hecho perder prestaciones.
La jornada nos dejó también barro, mucho barro, el que Despres apenas había conseguido arrancar de su ropa tras caerse en un socavón camino de San Juan. "Sabíamos que en la especial habría un kilómetro difícil, con bastante barro, del 66 al 67, pero luego han sido 15. Los camiones habían dejado unos agujeros de 80 centímetros y durante 20 kilómetros había mucha agua. El camino casi no se veía", resumía Despres, con la satisfacción de haberlo intentado todo. A unos quince metros, puntualizaba Coma: "El camino estaba destrozado. Era como si hubiese habido una guerra".
Con Coma entregado a los medios de comunicación, Johan Farmer, su mecánico, se ponía manos a la obra para devolverle el aliento al último motor que le queda al piloto español. Mimos para que la máquina ruja hoy en la llegada de la carrera al autódromo de Baradero. Una especial corta en comparación con la de ayer, en la que hubo incluso quienes llegaron a saltarse unos cuantos kilómetros, como Duclos, Knuiman y Visser.
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El atajo les llevó a un liderato ficticio mediada la etapa. Pero el liderato real, el que verdaderamente cuenta, lo conquistó Coma. Aventajó en 37 segundos a Despres y en 7:31 a Rodrigues. Fue su quinta victoria de etapa en este Dakar. Y ahora el triplete, para lo que aterrizó en Buenos Aires, vive a sólo 181 kilómetros.
Y esa misma distancia es la que separa a Laia Sanz de la victoria en féminas. En su debut, tampoco está mal...