'Ecoman' vigila la babel de caravanas

Chilecito viene de Chile del mismo modo que al pan le llaman pancito, al té tecito o a la mantequilla, mantequillita. Así nos iba enumerando el desayuno la camarera del único hotel que han visto mis ojos (y agradecido mis huesos y el resto de mi cuerpo) desde que dejamos Buenos Aires. Fue en Arica. Diminutivos en un Dakar acostumbrado a lo grande. Una babel de carpas y caravanas, de motores en marcha a las cuatro y media de la madrugada, una Gotham de quita y pon que en nuestro caso no protege 'Batman' sino un superhéroe de azul eléctrico y que suena a latón. Es 'Ecoman', encargado de concienciarnos de que hay que cuidar el medio ambiente. Cada lata que uno tira en su enorme bolsa de plástico es, según él, una batalla ganada al mal. El otro mal, el de altura, afectó a más de uno en el Paso de San Francisco (4.748 metros), por el que la carrera regresó a Argentina. 'Lunfardo Express'. Contento a la curda: Alegría. La de Coma era inmensa tras salvaguardar su ventaja con Despres y tener prácticamente en su mano el Dakar. Marc está siempre de buen humor, pero su sonrisa tras la undécima etapa era superlativa: nacía en Chilecito y llegaba a San Juan.