Bosch y el reto del libro de ruta
El catalán participa en solitario con un 'buggy' y debe preparar a conciencia el recorrido diario


Albert Bosch subió la apuesta para este Dakar. En su novena participación no se le ocurrió mejor reto que competir con un buggy y sin copiloto. Pasadas las ocho de la tarde, mientras toma la cena, repasa el roadbook de la siguiente etapa. Un lío de kilómetros y datos para saber lo que le espera. "Está muy bien, es fiel a lo que luego nos encontramos. La verdad es que la organización lo trabaja perfectamente", reconoce.
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Tarda "más o menos una hora" en hacer los deberes, marcando con rotuladores luminosos los principales peligros. Cada día, al llegar y entregar la tarjeta, los pilotos reciben el roadbook de la etapa siguiente. En estas del desierto, el fesh fesh, esa arena fina que hunde el coche, es un punto delicado.
Bosch participó dos ediciones en motos, otras dos como navegante, una con Pep Busquets, que se convirtió en el primer discapacitado en acabar el Dakar, y tres años como piloto. "Aunque tuviera un coche muy potente no iba a ganar el Dakar, así que te creas nuevos retos. Yo veía a algunos en 'buggy' y me decía 'esos tíos ahí solos, qué sentirán". Ahora lo sabe: "Es excitante, pilotar solo, sin cristal es una mezcla de coche y moto", afirma Bosch, que nos deja para seguir haciendo los deberes. Vuelve a clase...