Dakar 2011 | Sexta etapa (Iquique-Arica)

Iquique trajo la gran criba que se preveía

La jornada del jueves resultó durísima para muchos: Calleja tuvo problemas, pero llegó, como Bosch; no así Chivite y su Bultaco del 78

<b>CUIDADOS. </b>Fueron muchos los que pasaron por los servicios médicos tras la llegada al Atacama.
Héctor Martínez
Subdirector de AS
Nació en Madrid en 1969. Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo) por la Universidad San Pablo CEU. Entró en el Diario AS en 1991. Hasta 2017 ejerció como redactor en las secciones de Baloncesto, Cierre, Más Deporte, Fútbol y Motor. En 2016 es nombrado redactor jefe de la sección de Motor. Desde 2017 es subdirector del diario.
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El desierto tomó protagonismo, golpeó duro y muchos se fueron a la lona. La etapa entre Calama e Iquique resultó tremendamente complicada por el polvo, las dunas, el temido fesh fesh (arena finísima y poco compactada en la que las ruedas se hunden) y las dificultades de navegación. El goteo de pilotos llegó hasta la mañana de ayer, con lo que la organización tuvo que retrasar una hora la salida de la sexta etapa (Iquique-Arica) y permitir también que los participantes superaran las 17 horas estipuladas como límite para cada capítulo de este Dakar.

Jesús Calleja, por ejemplo, llegó in extremis con su Toyota. El coche dijo basta y el aventurero de 'Desafío Extremo' se quedó clavado en la arena cuando tenía la descomunal bajada de Iquique a apenas veinte kilómetros. Horas y horas para tratar de arreglar la avería. Finalmente, y contando con la inestimable ayuda de Emilio Viudez (Toyota Land Cruiser), pudo llegar al vivac ya amanecido y tomar la salida de la sexta etapa. Para Albert Bosch y su buggy también resultó tremenda la jornada, pero afortunadamente, a las 10:39 de la mañana de ayer tomaba el enlace rumbo a Arica.

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Quien corrió peor suerte fue Ignacio Chivite, al ver cómo finalizaba su sueño de acabar un Dakar con una Bultaco Frontera 370 de 1978. Su moto no pudo más. El catalán tuvo que dejarla a 150 kilómetros de la meta en Iquique; él apareció por el vivac gracias a que le acercó un turista alemán. La navegación complicó aún más la dificultad de una etapa "con unos primeros 200 kilómetros de mucho polvo, peligrosísimo porque apenas veías nada", según confesaba Laia Sanz. Cyril Despres dijo que encontrar los way points era como pedir "que busque una barquita de niños en medio del mar". Los abandonos, a ultima hora de ayer, eran de 20 motos, 14 coches, 8 camiones y un quad, en la etapa. Y en lo que llevamos de raid, 36 motos, 33 coches, 19 camiones y 10 quads. Impresiona.

Ya en Arica (en cuyo campamento se produjo la desgracia del fallecimiento electrocutado de un trabajador que montaba el escenario sobre el que hoy hablará Sebastián Piñera, presidente de Chile) los comisarios confirmaron esa licencia en el artículo 3P37, relativo al tiempo máximo permitido para cada etapa. Es un modo de tener algo de manga ancha en una carrera que el desierto endurece hasta límites insospechados y muchos no consiguen superar.

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