Dakar: una carrera de 'misa' diaria

Es una carrera de misa diaria. A las ocho de la tarde (la hora puede variar pero siempre es al caer la noche), los feligreses acuden allí donde se enciende la hoguera, da igual la temperatura que haga, en esa U en la que también se lleva a cabo el rito de desayuno, comida y cena. Ofician la ceremonia Etienne Lavigne, director del Dakar, y David Castera, director deportivo. En los bancos atienden, rotulador en mano, pilotos, copilotos, miembros de equipos, periodistas Es allí, en el briefing diario, donde se destripa la etapa siguiente, con sus puntos negros. Por ejemplo de navegación, criticada ayer por el propio Despres. "Es como poner en el mar una barca de niño y decirte que la busques". Símil entre chilenos, de los que se dice que son los alemanes de Sudamérica; pues entonces, los de Palma o Lloret de Mar no son alemanes 'Lunfardo Express'. Viandazo: También trompada, un golpe fuerte en definitiva. Como el que sufrió ayer el francés Olivier Pain, piloto de Yamaha, quien se vio obligado a abandonar la competición. Fue asistido por Coma y, por fortuna, su vida no llegó a correr peligro.