Laia "Mi madre me ha dicho que no corra"
La campeona de trial afronta con entusiasmo su primera participación, contando con la valiosa ayuda de todo un veterano como Jordi Arcarons


Laia Sanz lo ha ganado todo en el trial. Y sólo tiene 25 años. Vive rápido, podríamos decir, así que lo de participar en el Dakar sólo era cuestión de tiempo. De poco tiempo. La barcelonesa (Corbera de Llobregat, 11-12-1985) debuta este año en la carrera-aventura. El sábado, en el Obelisco, fue uno de los objetivos de los fotógrafos y ayer acabó 46ª la primera etapa. "Hace ya tiempo que me picó el gusanillo y quería probar lo que se siente en el Dakar. ¡Me habían contado tantas historias!", aclara a lomos de su Honda CRF-X de 450cc. Uno de los que más historias le habrá contado es Jordi Arcarons, que ejerce de atípico mochilero suyo y ayer finalizó en la 59ª posición. El de Vic (6-6-1962) es un mito, con quince Dakar en moto, otro en coche y seis como mánager. "Me alegra mucho tenerle a él aquí. No puede haber un compañero mejor", apunta Laia, diez veces campeona del mundo de trial. Laia y Arcarons han estado todo el pasado año preparando esta carrera de manera meticulosa, desde la técnica en la moto a la navegación y eso les permite llegar con garantías a la carrera.
Junto a ellos Moisés Gangolells. Es el fisio, el hombre que en su día cuidaba de Marc Coma. Ahora debe poner a punto el cuerpo de un motero experimentado de 48 años y el de una chica de 22. "De Laia aún no tengo muchas referencias, porque suele ocurrir que muchos pilotos vienen ya mermados, con lesiones largas, etcétera y ella es muy joven. Jordi, en cambio, tiene rodillas y muñecas ya lesionadas, problemas típicos del enduro, así que requiere un tratamiento diferente".
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Esos pilotos suponen un reto para el fisio y el Dakar, esta forma de vivirlo, una novedad para Arcarons. "Laia es una deportista con mucho talento y fortaleza. Competir con ella supone una ilusión especial. Pero hay que tomarse esto con cuidado. Es como si estuvieras jugando a la PlayStation, consiste en ir pasando pantallas. Hay que superar el día a día, no penalizar, estar muy atentos a los 'way points' y no caerse", dice Jordi.
Y no caerse. Laia hace el gesto de tocar madera, pero sabe que esta carrera es un riesgo continuo. "Me ha dicho mi madre que no corra mucho", suelta. Y ríe. Y también lo hace Jordi. Los dorsales 44 y 42 de este proyecto, el Arcarons Rally Sport Tour, que es la envidia de muchos en este Dakar.