Chivite reta a la lógica con su 'novia', la Bultaco del 78

Es el romántico entre los románticos. Con su 1,90, así, a ojo, Ignacio Chivite no pasa inadvertido entre los pilotos. Y menos aún cuando va acompañado de esa señorita a la que todos miran: su Bultaco Frontera 370 de 1978. "Esto es mucho más que deporte. Para mí es un reto competir con esta moto. Yo la cuido a ella y ella a mí, realmente no sabría quién cuida más a quién", comenta Chivite.
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El arranque de la carrera le ha tranquilizado. Para sufrimiento, el que tuvo al pasar las verificaciones. Fueron momentos de alta tensión, Ignacio sudaba de lo lindo ante el desafío. Al encender el GPS, la luz de atrás no iluminaba: "Venía con la moto a punto, todo al detalle, pasé el primer chequeo en Francia y no quería tocar nada. Pero ayer me hicieron un cambio y todo se ha jorobado".
Ignacio trabajó contrarreloj y pudo solucionar el fallo. Mientras revisa el navegador se mira su mano izquierda y tuerce el gesto. "Me la lesioné hace unos días y no acaba de bajar la hinchazón. A ver cómo va todo", dice. Por lo pronto, ayer logró terminar el 158. Con su Bultaco de dos tiempos, su novia de toda la vida. "Fue la moto con la que aprendí a montar". Lo dicho, amor a primera vista.