Yo digo Raúl Romojaro

El Dakar de la crisis

Raúl Romojaro
Redacción de AS
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El Dakar 2010 calienta motores y lo hace bajo los efectos de la pertinaz crisis que se empeña en complicarnos la vida a todos. En el caso de la gran aventura desértica, tienen una doble vertiente. Por un lado, las grandes marcas de coches y de motos, las que deben luchar por la victoria, han levantado el pie del acelerador... cuando directamente no se han retirado, como es el caso de Mitsubishi. La única excepción en este sentido es Volkswagen, que llevará a Argentina y Chile cinco coches oficiales, uno de ellos en manos de nuestro Carlos Sainz. Pero, por lo demás, los fabricantes de dos y cuatro ruedas tendrán una presencia mucho menos significativa en la prueba. En motos los pronósticos están así más abiertos, porque en coches parece imposible que el triunfo se le escape a un Touareg.

Y si la industria se ve afectada por las apreturas, imagínense lo que están pasando los privados, el grueso del pelotón, los que dan sentido a esta carrera. Pilotos aficionados, que buscan pequeños patrocinadores (misión complicada ahora), ahorran durante años (tampoco es nada fácil en los tiempos que corren) o incluso piden un crédito al banco para participar (habría que verle la cara al de la ventanilla...). La inscripción se ha resentido de forma significativa, aunque no faltarán un nutrido grupo de locos maravillosos que se olvidan de la que está cayendo para hacer realidad su sueño, puede que el de toda una vida. Pero ellos, sin duda, también han sufrido un poquito más para llegar hasta donde sólo la pasión y la ilusión pueden llevarnos.

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