La pasión de Pedro de la Rosa
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Conozco a Pedro de la Rosa desde 1989. Hace veinte años, ahora que caigo. Nunca olvidaré una visita que él y Raimon Durán, su mánager de entonces, hicieron a la Redacción de AS para que les echáramos una mano cuando corría en Japón. "Estamos tan lejos, que nadie nos va a hacer ni caso", me vino a decir Pedro. Era otra época, sin duda, de nuestro automovilismo. Ha pasado el tiempo, todo ha cambiado mucho (para mejor, afortunadamente) y Pedro sigue ahí, con la misma pasión de cuando tenía 18 años. Eso es lo que más me sorprende y me fascina de él, que mantenga un espíritu inquebrantable temporada tras temporada, a pesar de las injusticias clamorosas que ha sufrido demasiado a menudo. Pero ni por esas, De la Rosa nunca renuncia a su intención de volver a correr con un Fórmula 1...
Coincidí con Pedro este pasado martes, en Madrid. Estuvo en la celebración de los 25 años de presidencia de Carlos Gracia, otro detalle que le honra porque es de los que, encumbrado en la élite de este deporte, no se olvida de quienes le ayudaron en sus inicios. Y allí me volvió a dejar boquiabierto con su ilusión. Le brilla la mirada cuando dice que quizá este año sí, que hay nuevas oportunidades y que está dispuesto a todo para aprovecharlas... aunque no a cualquier precio. Pues me alegra mucho que sea así. Yo pondría dinero para que De la Rosa pudiera competir en 2010, pero en un proyecto con garantías. No va a ser fácil y él lo sabe mejor que nadie. Pero ése es otro asunto. Hoy de lo que les quería hablar es de un chaval de 38 años que sigue soñando con ser el mejor...
