La buena estrella de Alonso y Massa
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Dos pilotos deben sentirse en estos momentos especialmente felices: Fernando Alonso y Felipe Massa. Ambos han disfrutado de su buena estrella en el GP de Hungría, aunque en situaciones bien distintas. El español ocupa de nuevo la pole de una parrilla de Fórmula 1; el brasileño ha vuelto a nacer. Y ninguna de estas dos circunstancias tan dichosas es fruto de la casualidad. El éxito de Alonso se cimenta en el trabajo de Renault y en el talento de su piloto, que siempre está a la altura de lo esperado. En cuanto la situación es mínimanente favorable, saca sus cualidades a pasear y demuestra que, pese a la sequía de resultados, sigue siendo el mejor. Y ese mejor tiempo en la calificación es en sí mismo una gran noticia, independientemente de la clasificación en la carrera, porque viene a decir que la línea de trabajo es acertada y que la reconciliación con el podio debe llegar tarde o temprano.
Tampoco es casual que Massa siga hoy vivo. Que la pieza que impactó contra su cabeza no le perforase el cráneo se debe, simplemente, a la enormes exigencias de seguridad que acompañan a la homologación de un casco de competición. Cierto es que tuvo suerte de que le golpeara en la visera, mucho más débil, pero también es verdad que hace no demasiados años ese mismo incidente seguramente habría tenido consecuencias terribles. Y al hilo de lo ocurrido con el piloto de Ferrari, permítanme un llamamiento a todos los motoristas, los de la calle, con los que comparto pasión y medio de transporte: si el casco es tan imprescindible como obligatorio, en mi opinión tampoco admite discusión la utilización de un integral, de tipo cerrado. Si un circuito pueden pasar cosas como ésta, es fácil adivinar a lo que nos enfrentamos en la carretera...
