Yo digo Raúl Romojaro

Montezemolo estaba mejor calladito

Raúl Romojaro
Redacción de AS
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No soy en absoluto dudoso en mis críticas hacia Max Mosley. Me parece que el presidente de la FIA hace tiempo que perdió el rumbo y le ha causado un daño quizá irreparable al automovilismo deportivo, no sólo a la Fórmula 1 (ahí está la situación del Mundial de rallys para refrendarlo). Sin embargo, en esta ocasión creo que ha sido Luca di Montezemolo quien ha cometido un error más grave y peligroso que cualquiera de los que hemos denunciado del británico. No se trata de si tenía o no razón en sus argumentos, simplemente se tenía que haber quedado calladito. Todos éramos plenamente conscientes de que el derrotado en la batalla FIA-FOTA era indiscutiblemente Mosley, no hacía falta que nadie viniera a jactarse de ello ni a colgarse medallas por un triunfo que, en definitiva, sólo debía ser de la Fórmula 1.

Con sus declaraciones arrogantes y prepotentes, además de ofensivas, Montezemolo sólo ha logrado volver a reactivar la peor cara de su rival. Resulta increíble un fallo de tal calibre en un empresario de su categoría, que debería ser el paradigma de la diplomacia y la negociación, jamás un bravucón ansioso por airear sus últimas machadas. Insisto en que lo de menos ahora es el fondo del asunto, porque si a la FOTA le amparaba la razón, la ha perdido con las formas de su presidente. Y vuelvo a mi teoría del duelo de vanidades. Montezemolo no ha sido capaz de morderse la lengua, de esperar hasta que en octubre Mosley desapareciera de escena y entonces, ya sin riesgos para el deporte, explicarnos cuanto hubiera sido necesario. No, eso no era suficiente para un ególatra como Luca. Pues ahora recaerá sobre sus hombros la responsabilidad de una crisis de consecuencias inimaginables.

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