Trial | Acabó el Mundial 2009

Madrid vio al mejor Bou de la temporada indoor

El tricampeón en pista cubierta despidió el campeonato a lo grande, con victoria y acabando el recorrido con el deseado cero, es decir, sin un solo error. Cabestany le ganó a Raga la pelea por el subcampeonato

Aspecto del Palacio de los Deportes de Madrid durante la prueba
Manuel Franco
Redacción de AS
Actualizado a

Sus ojos se mueven hacia la derecha, después arriba, a la izquierda y más arriba aún. Observan con admiración como una Montesa naranja se desliza entre unos enormes contenedores pintados de azul, nueve en total en los que nadie, hasta la visita del mejor, había acabado en la utopía de la perfección. El que pilota la moto es Toni Bou, tres veces campeón del mundo de trial indoor, actual dominador de la especialidad y ganador ayer del Trial de Madrid. El que mira como si viera al mismísimo Superman volando por los rascacielos de la ciudad del cómic es Alfredo Gómez, campeón del mundo de 125cc y que ayer no pudo entrar en la gran final en su primera participación en el Mundial de los grandes, donde un fallo se paga con la eliminación. El madrileño de 19 años comprobó, una vez más, que Bou, catalán de 22, es el rey de este deporte de malabares imposibles sobre una moto sin sillín.

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Ayer, en Madrid, en el Palacio de los Deportes, Bou completó la mejor carrera de la temporada, para celebrar que era la última y acabó el recorrido con un cero, es decir, sin un solo error y sin pasarse del tiempo establecido. Tras Bou acabó un espectacular Fajardo, que también hizo la prueba más completa de su particular Mundial y celebró con un abrazo a su mochilero en lo alto de la cascada artificial de seis metros de altura que, al menos por esta vez, fue mejor que las estrellas, excepto la que más brilla. Porque allí donde viven los perseguidores de Bou se vio como Cabestany le quitaba el subcampeonato a un Raga nervioso que en la cascada, la zona final, penalizó con un cinco por pasarse de la línea. Una decisión justa pese a ser recibida con una enorme pitada de los más de 8.000 espectadores. Da la impresión de que Raga se está apagando ante el brillo de Bou y que el de Gas Gas no está hecho para luchar por estar detrás. O gana o nada y, ahora mismo, no puede ganar.

Las zonas eran espectaculares en esta última cita y además los aficionados de Madrid pudieron disfrutar de las carreras entre dos por los obstáculos de Repsol, donde también Bou demostró su clase. Entre el público igual había nostálgicos de los de Montesa Cota de los setenta en el garaje que nuevas aficionadas acompañadas de su padre o grupos de seguidores de los grandes pilotos. Todos disfrutaron con un deporte único que brilló en su visita anual a Madrid.

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