MOTOR | DAKAR 2009

Cristóbal Guerrero ya puede respirar sin ayuda

Un mes después del accidente mejora poco a poco y, si todo sigue bien, podría volver a España en una semana.

Manuel Franco
Redacción de AS
Actualizado a

Es ese momento en el que los nervios se apoderan del cuerpo y la incertidumbre visita el alma. Cuando recibe nuestra llamada, Óscar Guerrero, uno de los hijos de Cristóbal está esperando la salida del médico que, en ese momento, se encuentra visitando a su padre. "Parece que la cosa va mejor, poco a poco está recobrando funciones, ya le han quitado la respiración artificial e incluso el oxígeno y puede respirar sin ayuda, él sólo. Eso es algo muy bueno", explica el universitario que, desde hace casi un mes, cuando su padre sufrió un terrible accidente en los alrededores de Copiapó, en pleno desierto de Atacama, ha dejado su casa de Málaga por un hotel del centro de Santiago de Chile.

Al principio estaban en un buen hotel, uno de los mejores, dicen del país andino, pero desde hace poco tuvieron que trasladarse a otro más económico. Algo normal en estos tiempos que corren, aún más duros si cabe para la familia Guerrero desde aquel martes y 13 de enero en el que cambió su vida. "Estoy aquí junto a mi madre desde que nos llamaron. Primero viajamos a Copiapó donde nos trataron muy bien y después, cuando mi padre ya se mantuvo estable, nos trasladamos a este hospital de la capital chilena. En el Hospital Regional de Copiapó tuvimos la suerte de contar con la ayuda de un excelente médico que operó a mi padre sabiendo muy bien lo que se hacía. Menos mal que no nos tocó en África, allí no sabemos que hubiera pasado", continúa con entereza el hijo mediano de Cristóbal, un estudiante de Arquitectura Técnica de 23 años.

Ahora Guerrero permanece internado en la UCI de la Mutual de Seguridad, el hospital de Santiago a donde fue trasladado cuando lograron estabilizar sus constantes vitales, y justo al lado de esa unidad de cuidados intensivos, en una pequeña salita es donde Óscar y su madre hacen su vida desde hace un tiempo, el más duro de la vida de esta familia de luchadores.

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"Sabemos que la evolución es muy lenta sobre todo en el aspecto neurológico, pero ahí también vemos avances porque ahora cuando le cojo la mano me la vuelve a dar o abre los ojos y nos mira y eso es algo que antes no sucedía. Estamos animados en cuanto a su recuperación. En la última semana ha hecho algunos avances significativos. Tuvimos dos semanas en las que no veíamos ningún tipo de mejora y fue muy duro, porque los médicos no nos daban muchas esperanzas. Mi padre estaba en coma inducido, intentaron despertarle y no reaccionaba, pero parece que ahora la situación ha cambiado y, aunque aún es delicada la cosa, parece que va mejor. Esperamos volver a España la próxima semana, al Instituto Guttman de Barcelona. Ahora parece que hay más posibilidades, pero también nos dijeron la semana pasada que íbamos a poder volver y no pudo ser. A ver si ahora hay más suerte", dice Óscar con la esperanza escrita en cada una de sus palabras. La Guttman, es esa clínica catalana donde Isidre Esteve se recuperó de sus lesión hasta que llegó el momento de regresar a casa, es uno de los mejores centros de Europa y seguro que allí harán todo lo posible para que Guerrero recupere hasta donde se pueda sus atribuciones neurológicas.

Mientras, la empresa organizadora del Dakar va llamando de manera esporádica, con una interprete, para hablar con el mediano de los Guerrero, sobre todo para explicarle asuntos de índole práctica. Y es que el seguro de la carrera sólo cubre 4.500 euros, de los más de 50.000 que llevan gastados. "Afortunadamente la Federación Española de Motociclismo se va a encargar de todo. Y se está portando muy bien con nosotros la familia de Carlo de Gavardo, el piloto chileno que este año ha debutado en coche y fue uno de los mejores de motos, ahora mismo está aquí con nosotros su padre, Giorgio. La verdad es que contamos con el cariño de mucha gente y eso se agradece. Mi padre es fuerte y debe salir bien de esta". Así sea. Dios lo quiera.

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