"Buenos Aires me hizo olvidar el Lago Rosa"
El español con mejor palmarés en la historia de la legendaria prueba explicó que el trabajo ha sido clave en su segunda victoria: "Un Dakar no se gana en quince días, sino con el trabajo de todo el año"

Venía vestido de ganador, con la sonrisa puesta y la palabra amable, entre amigos, riendo con paréntesis de rostro que exige seriedad, como cuando habló de los dramas de la carrera más dura del universo, ese Dakar que ha ganado por segunda vez. Marc Coma estuvo en AS y fue un placer. Porque es igual comiendo un pastel en la sala noble del periódico que cenando un poco de pasta en un plato de plástico en el campamento, un tío grande que despierta miradas de admiración, igual en nuestra redacción que en el desierto del Sáhara, de Atacama o donde quiera que se dispute su carrera. Precisamente ante la pregunta obligada, Marc mostró su sonrisa nerviosa, ésa que anticipa una respuesta franca teñida de buenas intenciones: "África es África y, aunque en América nos han tratado muy bien, lo cierto es que el Dakar nació allí y es increíble. Este año ha sido distinto, más civilizado hasta tal punto de que sales del desierto y hay una carretera. Esta vez hemos tenido más seguridad y allí al menos hay hospitales que te dan tranquilidad".
La prueba este año ha dejado un fallecido y varios accidentes graves. Raúl Romojaro le pregunta al bicampeón por los requisitos para correr el Dakar: "En España ponen las cosas más complicadas para participar en el Dakar, hay que tener una licencia internacional y hacen pruebas de esfuerzo, una ecocardiografía, otras pruebas médicas muy estrictas Pero en otros países como Francia lo ponen más fácil. Al menos hay que tener una buena preparación física".
En ese aspecto, como en todos, el chico de Aviá es el mejor. Tampoco nadie le gana en trabajo. "La carrera ha sido muy táctica, a lo mejor, en una recta en la que se podía pasar de 180 km/h, yo no iba a más de 120 porque tenía que conservar los neumáticos. En ese aspecto hemos trabajado mucho durante todo el año y es que el Dakar se gana en un año no en quince días. La planificación la hacemos para llegar al Dakar, hemos hecho muchos días de más de 600 kilómetros yendo en rectas a más de 170 km/h para comprobar hasta dónde llegaba el neumático y eso lo hemos hecho nosotros".
Y sigue la charla. Mela Chércoles se interesa por sus sensaciones antes de empezar tras un 2008 complicado: "Esta temporada, antes del Dakar estaba tranquilo porque a nivel físico me encontraba muy bien, cuando tuvimos que correr lo hicimos y estaba confiado. Pero es cierto que 2008 fue un mal año porque no pude competir en el desierto que es mi terreno, soy un piloto del desierto". Más preguntas. Carlos Miquel apunta hacia el momento más duro: "Lo peor fue cuando quedaban dos o tres etapas para el final, porque es ese momento en el que lo tienes pero no has ganado de verdad. Y la última fue muy dura porque estábamos acostumbrados a una vuelta en moto hasta el Lago Rosa y en esta ocasión fueron más de 200 kilómetros que se me hicieron los más largos de mi vida". El agua rosa no estuvo, tampoco en el corazón de Marc: "No me faltó el Lago Rosa, entre otras cosas porque llegar el primer día y ver medio millón de personas en Buenos Aires hace que te olvides de Lago Rosa y de todo".
Marc nos contó que se mareó al cruzar los Andes después de estar todo el año en una "cámara hipobárica, como la de Raúl".
También contó que, pese a lo que pueda parecer, no es fácil ganar yendo primero: "Ir con tanta ventaja desde el principio es difícil porque tienes que llevar el peso de la carrera, a veces es más fácil ir segundo. Le pasó en coches a Sainz, que iba llevando todo el peso de la carrera y ganó De Villiers".
El surafricano fue el gran rival de Carlos y, en ese apartado, Coma tiene a su enemigo íntimo, un francés con aires de grandeza llamado Despres con el que debe desempatar el próximo año: "Él decía que yo tenía ventaja por mis compañeros cuando realmente él tenía también un patrocinador como Red Bull y un mochilero como Alain Duclos". Pero el ayudante de Cyril no es tan bueno como Jordi Viladoms. El otro catalán es lo más parecido a la alternativa. "Es joven y tiene tiempo, además yo no voy a quedarme toda la vida en las motos y sin dejarle crecer", explica Marc, que también tuvo buenas palabras para Gerard Farrés.
Mirando al futuro, también apareció un nuevo rival: el tricampeón mundial de enduro Iván Cervantes: "Parece que tiene ganas de venir al Dakar, pero es un piloto joven con mucha proyección aún en el enduro. La técnica la tiene de sobra, pero también influyen otros aspectos. Hay pilotos que son muy buenos en el enduro y después en el Dakar no van tan bien y a la inversa". En los raids Marc es el rey que aspira a alargar mandato: "Me gustaría estar dos o tres años más en moto y, sobre todo, conseguir la tercera victoria en moto. Después veremos si hay un buen proyecto. Este año esa oferta no ha estado sobre la mesa, si hubiera existido no sé qué hubiera pasado". Así que, de momento, no sigue los pasos de su amigo Roma: "Nani es el pionero, el que nos marcó a todos una senda a seguir. Sigue yendo en moto, y además muy deprisa. A veces entrenamos juntos y me pone en aprietos, Nani, si corriera en moto ahora, me apretaría".
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También habló, con admiración, de Carlos Sainz: "Estaba intratable en el Dakar. Además, yo no soy nadie para juzgarle porque para mí es un ídolo al que veía de pequeño en los tramos, lo cierto es que este año le veía ganador. Pero esta carrera es la más dura, donde puede pasar de todo y un error es una bomba nuclear".
Cambio de tercio para el final, la dureza de este nuevo Dakar: "Si hubieran hecho todo el recorrido como estaba planteado, probablemente hubiera llegado poca gente, treinta coches y veinte motos o así, lo que pasa es que siempre ha sido así el Dakar, también en África por tormentas de arena se anulaban etapas. Es una carrera dura, donde no hay tiempo para nada". Y eso faltó, tiempo para seguir hablando con un muchacho que hace de la aventura su vida, el piloto del desierto.
